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La parálisis de Bell

La parálisis de Bell es una condición misteriosa en qué una mitad de la cara precipitadamente se paraliza. Esta parálisis súbita se puede preceder por el dolor detrás de un oído por uno día o dos, pero ocurre generalmente rápidamente.

La gente con la parálisis de Bell pudo experimentar varios síntomas incómodos, incluyendo parálisis total o la debilidad pronunciada en un lado de la cara. El lado débil llega a ser típicamente plano e inexpresivo, y la gente afectada pudo sentir una pesadez o un entumecimiento en sus caras (aunque los restos normales de la sensación). Otros síntomas incluyen un aspecto de inclinación en el lado afectado de la cara y la debilitación de la función del rasgón y de la saliva.

Si la parte superior de la cara está implicada, la gente afectada puede tener problemas con sus ojos. Porque no pueden cerrarse los ojos, la sequedad es un problema. En casos extremos esta sequedad puede dar lugar a daño o aún a ceguera de ojo. Para ayudar a evitar estos problemas, algunos médicos recomiendan el uso de cinta de papel en la noche de mantener el ojo afectado cerrado y lubricado. Además, la gente con la parálisis de Bell puede experimentar la pérdida de gusto o de audiencia anormalmente aumentada porque se paraliza el músculo que estira el tímpano.

La mayoría de la gente con la parálisis de Bell (el cerca de 80 por ciento) se recupera dentro de algunas semanas o meses. Entre los que no se recuperen completamente, el lado afectado de su cara puede continuar siendo débil e inclinación. Cerca de uno en sesenta personas experimentará la parálisis de Bell en algún momento de su curso de la vida. Puede ocurrir en cualquier edad, pero es el más común entre la edad de quince y sesenta (Rowlands 2002).

La parálisis de Bell se asocia a la presencia del virus 1 (HSV1) del herpes simple, que sugiere que la reactivación de este virus en el nervio facial pudiera ser responsable de la condición (Rowlands 2002). Según la teoría del herpes, el cerca de 80 por ciento de los casos de la parálisis de Bell es causado por la reactivación de HSV1 o del zoster de la varicela (miembro de la familia del herpes). HSV1 es lo más comúnmente posible asociado con las lesiones orales, en comparación con HSV2, que es lo más comúnmente posible asociado con las lesiones genitales. El zoster de la varicela es responsable de varicela en niños y tablas en adultos. El virus de herpes puede ser transportado al nervio facial, donde puede seguir siendo inactivo hasta que active y cause la parálisis de Bell (Lamberto 2004). Aunque esta teoría tenga todavía ser probada, las pruebas de apoyo son bastante fuertes que la parálisis de Bell está tratada a menudo con las drogas antivirus (e.g., acyclovir, famciclovir, y valacyclovir) usadas para matar al virus de herpes. Hasta la fecha, aunque la DNA viral se haya encontrado en los nervios faciales de pacientes con la parálisis de Bell, ningunos estudios han encontrado realmente activamente replicar los virus de herpes (Linder 2005). Ésos interesados en el aprendizaje más sobre las implicaciones y las variedades de virus de herpes deben leer el herpes de Life Extension y escalonan protocolo.

Otras enfermedades infecciosas que se pueden asociar a la parálisis de Bell incluyen la enfermedad de Lyme, el frío común, la hepatitis C, la gripe, el VIH, la fiebre tifoidea, y la tuberculosis (Rowlands 2002).

Ninguna prueba puede diagnosticar la parálisis de Bell. En lugar, los médicos diagnostican la condición por primero excepto otras causas posibles de la parálisis facial (e.g., cáncer, leucemia, infecciones bacterianas, movimiento, esclerosis múltiple, traumatismo craneal, y otros desordenes). Hay dos características clásicas de la parálisis de Bell que ayudan a la diagnosis de la guía (2004 ferri; Smith 2004):

  1. Los síntomas tienen un inicio rápido.
  2. Afecta a la mitad entera de la cara (mientras que movimiento o del tumor parálisis cerebral de la causa generalmente debajo del ojo).

Durante la diagnosis, algunas pruebas se pudieron pedir para ayudar a excluir otras condiciones, incluyendo análisis de sangre para comprobar para saber si hay diabetes, VIH, la infección bacteriana, y enfermedad de Lyme. En algunos casos, una radiografía se pudo ordenar comprobar para saber si hay un tumor en la cabeza.