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Osteoporosis

La osteoporosis, definida como reducción de la masa del hueso o de la densidad del hueso, fue vista de largo como enfermedad única a las mujeres de envejecimiento, y se ha tratado sobre todo con los estrógenos equinos conjugados (ECO) con la esperanza de atenuar la disminución en niveles de hormona femeninos endógenos que ocurre durante la menopausia (Leong 1998, Wylie 2010). Tristemente, mucho de qué sabiduría popular fue verdad sobre osteoporosis resulta ser estropeado; está claro ahora que la osteoporosis (como muchas condiciones relativas a la edad) no es una enfermedad con una causa singular que afecta a una población específica. Bastante, es una enfermedad polifacética conducida por una presa de factores correlacionados, y debe ser dirigido como tal para la prevención y el tratamiento óptimos (Clarke 2010).

Realizamos hoy que la osteoporosis no sólo afecta las vidas de mujeres, pero de hombres también; completamente una mitad de ésos afectados por la condición es los varones (cerca de 2,8 millones de ellos 2011), y ese número es probable crecer pues la población envejece (Cawthon 2011, Kawate 2010, Nuti 2010). De hecho, uno fuera de cada cuatro hombres sostendrá una fractura osteoporotic durante su curso de la vida (Ahmed 2009). Los médicos convencionales han sido lentos reconocer el predominio de la osteoporosis en hombres; como consecuencia la diagnosis a menudo se retrasa aún más que está en mujeres, permitiendo que la enfermedad progrese a una etapa avanzada antes de que se detecte. (Kawate 2010).

Los adelantos científicos han revelado que la etiología de la osteoporosis proviene no sólo de desequilibrios hormonales, solamente tensión oxidativa, azúcar de sangre elevado, inflamación, y los componentes del síndrome metabólico también (Clarke 2010, Confavreux 2009, Lieben 2009; Zhou 2011).

Es pasado por alto por la medicina de la corriente principal el papel crítico que los microalimentos desempeñan en salud del hueso. Por ejemplo, la investigación emeregente sobre la vitamina K ha atraído gran interés científico con la revelación de su implicación, junto con la vitamina D, en salud del hueso y ateroesclerosis, una condición con la cual la osteoporosis se relaciona íntimo (Baldini 2005, Abedin 2004). De hecho, estas dos condiciones se pueden pensar en como imágenes de espejo de una otras (McFarlane 2004, D'Amelio 2009). La osteoporosis es caracterizada por la pérdida de calcio de los huesos, desplazándolos de su estado duro sano a un estado enfermo de la suavidad. La ateroesclerosis, por otra parte, es caracterizada por la afluencia excesiva del calcio en las paredes arteriales, desplazándolas de su estado flexible sano a un estado enfermo de la dureza. La escasez de la vitamina K contribuye a este equilibrio malsano.

Los contribuidores semejantemente infravalorados a la pérdida del hueso en ambos hombres y mujeres son productos finales avanzados del glycation (EDAD); subproductos del alto azúcar de sangre. La EDAD obra recíprocamente con las proteínas en el hueso que causa la mineralización y aumentos empeorados en el número de osteoclasts – deshuese las células resorbing. Por otra parte, la EDAD anima la calcificación vascular activando un receptor especializado llamado RAGE, que recluta el calcio en las células musculares lisas vasculares, llevando al endurecimiento de las arterias. Esta relación entre el azúcar de sangre elevado, la osteoporosis, y la ateroesclerosis comprende un ciclo vicioso que liga las condiciones de una forma desconocidas a la mayoría de los médicos de la corriente principal (Tanikawa 2009; Franke 2007; Hein 2006; Zhou 2011).

Los productos farmacéuticos, tales como Actonel® o Fosamax®, han mostrado éxito limitado, y se asocian a algunos efectos secundarios potencialmente serios incluyendo la fibrilación atrial y el osteonecrosis del mandíbula (Jager 2003, Howard 2010). Estas drogas trabajan principalmente inhibiendo las células responsables de analizar el tejido del hueso, pero descuidan múltiplo otros factores responsables de la osteoporosis (Roelofs 2010, Varenna 2010). Aunque estas drogas aumenten la densidad del hueso, apreciada mal es que interrumpen el ciclo natural de la regeneración y de la resorción que es importante para la fuerza del hueso (Abrahamsen 2010).

Un acercamiento integrante, sobre la base de la relación finalmente adaptada humana del cuerpo con su ambiente y los alimentos que apoyen salud del hueso, tiene mucho más sentido (Confavreux 2009, Hanley 2010). Esta realización ha llevado a despertar al enorme potencial de los suplementos nutritivos y del mineral junto con la optimización hormonal en la prevención y la gestión de la osteoporosis.  Las complejidades innumerables de la osteoporosis necesitan la necesidad de integrar intervenciones farmacéuticas, alimenticias, y de la forma de vida para mantener salud del hueso en edad de avance.