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Hiperplasia prostática benigna (BPH)

Función de la próstata y causas de BPH

La función principal de la próstata es facilitar la fertilidad masculina. Esto es realizado a través del volumen líquido de ejaculate, rico en la fructosa, que funciona como una fuente del combustible para la esperma, y también contiene una proteína llamada el antígeno próstata-específico (PSA). El PSA se cree para ayudar a licuar el ejaculate y a promover la movilidad de la esperma (McNicholas 2008).

El desarrollo de BPH es un proceso multifactorial. Mientras que los hombres envejecen, el crecimiento de la célula de la próstata se convierte en controlado menos bien por actividad de la señalización de la célula. También, las células en la próstata llegan a ser menos responsivas a las señales que inducen apoptosis o “muerte celular programada”. Esto da lugar a una superabundancia de células en la próstata, también conocida como hiperplasia de la próstata (McNicholas 2008).

Esta avería en la regulación celular que ocurre con el envejecimiento permite que las células de la próstata proliferen y promuevan la formación de tejido adicional. Este tejido adicional es músculo liso, y éste tiende a aumentar el tono muscular total de la próstata, que puede contribuir al bloqueo de la zona urinaria (McNicholas 2008).

Los niveles de hormona Imbalanced contribuyen a BPH. Un derivado del dihydrotestosterone llamado testosterona (DHT) estimula el crecimiento de la próstata. DHT es derivado de la testosterona vía la conversión por la enzima 5α-reductase, que es una blanco farmacológica importante para las terapias de BPH (Lepor 2004). Además, los niveles insulina-como de los factores de crecimiento y de los marcadores inflamatorios (eg., proteína C-reactiva) pueden también contribuir a BPH (Sarma 2012; McNicholas 2008).

Además, las diferencias étnicas se han divulgado, por ejemplo índices más bajos de BPH y de cirugía de próstata entre hombres caucásicos en relación con de los hombres asiáticos. Además, un estudio divulgó índices más altos de síntomas más bajos moderado-a-severos de la zona urinaria entre hombres caucásicos en relación con de los hombres afrocaribeños, mientras que otros estudios han mostrado índices similares de diagnosis y de hospitalización de BPH entre los hombres afrocaribeños y los hombres caucásicos (McNicholas 2008).

Estrógeno y BPH

Los estrógenos aparecen contribuir al crecimiento del tejido de la próstata y pueden representar un pedazo infravalorado del rompecabezas de BPH (Ho 2008; Matsuda 2004).

Mientras que los hombres envejecen, los niveles del estrógeno (eg., estrona y estradiol) aparecen aumentar. Aromatase, una enzima que convierta la testosterona en el estrógeno, también aumenta con edad en los hombres (Vermeulen 2002). El riesgo de BPH también aumenta con edad y los estudios han identificado altas concentraciones de estradiol en células de las próstatas hyperplastic (Jasuja 2012; Barnard 2009; Kozak 1982). Las posteriores investigaciones en la acción de los receptores del estrógeno en células de la próstata llevaron un grupo de investigan para concluir que “… los estrógenos… pueden contribuir en un cierto nivel a la etiología de las enfermedades prostáticas más frecuentes incluyendo… BPH…” (Prins 2008).

Por lo tanto, sobre la base de éstos y de otros hallazgos, Life Extension sugiere que los hombres de envejecimiento se esfuercen mantener niveles de sangre del estradiol entre 20 y 30 pg/mL para la salud prostática y total óptima.

Una estrategia potencialmente útil a ayudar a envejecer a hombres para controlar niveles del estradiol es tomar una droga de inhibición del aromatase como el anastrazole (Arimidex®). Un estudio mostró que los hombres 60 o más viejo con los niveles bajos de la testosterona que tomaron el anastrazole por 12 meses exhibieron una reducción en niveles del estradiol del suero sin aumentos significativos en los síntomas de BPH (Burnett-Bowie 2008). Sin embargo, las pruebas son contrarias con respecto a la eficacia de la terapia del inhibidor del aromatase en BPH, pues estas drogas pueden aumentar los niveles de DHT (Suzuki 1998). Afortunadamente, hay 5-alpha la reductasa- drogas de inhibición como Avodart® y el finasteride que pueden bloquear la formación de DHT y neutralizan así este factor detrás de tan muchos casos de la ampliación prostática. Animan a los hombres que tienen BPH, y cuyos niveles del estradiol están sobre la gama óptima de 20 – 30 pg/mL, a discutir el uso de las drogas de inhibición del aromatase con su proveedor de asistencia sanitaria.