Venta del cuidado de piel de Life Extension

Infección de vías urinarias (UTI)

Diagnosis y tratamiento convencional

Diagnosis

UTIs puede ser difícil de diagnosticar en algunos casos, puesto que los pacientes pueden siempre no tener síntomas típicos (Wilson 2004). También, otras condiciones tienen síntomas en común con UTI (eg., gonorrea, chlamydia, cistitis intersticial, y diabetes).

La presencia de glóbulos rojos o blancos, de bacterias o de ciertas sustancias químicas en la orina indica generalmente un UTI (Fihn 2003; A.D.A.M. 2011). Lo más frecuentemente, una prueba de la varilla graduada de la orina se utiliza para confirmar la diagnosis de UTI en individuos con síntomas sugestivos. Esta prueba evalúa una muestra de orina para detectar los nitritos, que son sustancias químicas producidas por Escherichia Coli, las bacterias que pueden causar UTIs; también mide niveles de proteínas producidas por las células inmunes que responden a la infección. En algunos casos complicados, una cultura de la orina se puede utilizar para ayudar al tratamiento de la guía (Wilson 2004).

Tratamiento convencional

Antibióticos. El tratamiento estándar para un UTI es un curso de uno o más antibióticos. No se recomienda ningún antibiótico para tratar cada UTI, pero el nitrofurantoin (Furadantin®), el trimethoprim-sulfamethoxazole (Bactrim™), el pivemecillinam (Selexid®), el trometamol del fosfomycin (Monurol®), el fluoroquinolone (eg., Cipro®), y la beta-lactama (eg., Augmentin®) pueden todos ser utilizados (Gupta 2012; McKinnell 2011).

Aunque muchos antibióticos se puedan utilizar para tratar a UTIs, uno de los factores principales que determina se eligen qué antibióticos es el modelo bacteriano de la resistencia. Hay las tensiones de Escherichia Coli que son resistentes a los antibióticos y se encuentran en el mundo entero (Hooton 2012; Kahlmeter 2003; Nicolle 2008). Otras tensiones de las bacterias que causan UTIs, incluyendo la especie de proteus y de Klebsiella, también han desarrollado resistencia a los antibióticos específicos (Kahlmeter 2003). Como consecuencia, la opción del antibiótico es gobernada generalmente por la susceptibilidad del organismo patógeno responsable de la historia del caso y/o de la comunidad de un individuo de la resistencia antibiótico microbiana (Hooton 2012). Esto es determinada típicamente por las tarifas regionales divulgadas por los hospitales locales, aunque esta información pueda sobrestimar el predominio de la resistencia entre bacterias en una región (Hooton 2012; Gupta 2011a). Algunas instrucciones recomiendan el evitar de un antibiótico particular si la resistencia local valora a ese antibiótico es mayor del 20% (Gupta 2011).