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Hepatitis C

Curso y resultados de la enfermedad

Fase aguda

Los primeros seis meses de la infección de HCV abarcan la fase aguda (Chakravarty 2010). Porque pasa con pocos, si algunas muestras o síntomas en la mayoría de los casos, esta etapa de la enfermedad son despedidos generalmente por el paciente. El cerca de 20% al 30% de adultos con la infección aguda de HCV pueden desarrollar síntomas clínicos. El inicio sintomático se extiende a partir del 3 a 12 semanas después de la exposición (Chen 2006; Dooley 2011). Los pacientes pueden experimentar fiebre, cansancio, dulzura en el área del hígado, náusea o apetito disminuido, e ictericia (Chakravarty 2010; Chen 2006).

Fase crónica

Aproximadamente 75%-85% de personas HCV-infectadas progresará a la infección crónica de HCV (Chen 2006).

La fase crónica se establece generalmente cuando el material genético de HCV (ARN) persiste en el suero del paciente por 6 meses o más (Dooley 2011; Chen 2006).

Los factores numerosos aparecen afectar a la probabilidad de desarrollar la infección crónica de HCV. Las hembras son más probables despejar el virus, por ejemplo, al igual que la gente que desarrolla ictericia durante la fase aguda. En cambio, el virus aparece ser más probable persistir en los pacientes co-infectados con VIH (Chen 2006; Dooley 2011).

Aunque la enfermedad sea transmisible durante la fase crónica con sangre, los portadores de HCV pueden no reconocerlos tienen una infección por hasta 20 años porque los síntomas durante este tiempo son a menudo suaves (NIH-NDDIC 2012).

Mientras que elevaciones de la aminotransferasa de la alanina (ALT) - una enzima del hígado que aumenta en respuesta a la muerte celular de hígado (Chen 2006) - puede ser observado, por lo menos una mitad de pacientes puede exhibir los niveles normales (McDonald 2010). Eventual, los síntomas no específicos tales como cansancio incitan generalmente al paciente visitar a un médico.

Resultados

En el plazo de los primeros 20 años de infección, la enfermedad del higado avanzada puede convertirse. Durante este calendario, los áspero 10% al 15% de pacientes desarrollan la cirrosis del hígado – el reemplazo del tejido sano del hígado por el tejido fibroso y los nódulos disfuncionales (Dooley 2011; Chen 2006).

Los hasta 4% de pacientes con cirrosis del higado HCV-relacionada desarrollan el cáncer de hígado cada año (Cheifetz 2011). El cáncer de hígado se puede sospechar en alguien con la cirrosis del higado HCV-relacionada avanzada que experimenta pérdida de peso súbita, elevación en pruebas de función hepática, o dolor o plenitud en el abdomen superior derecho (grupo consultivo técnico 2005 de la hepatitis C)

Más que un tercero de los trasplantes del hígado son una consecuencia de la hepatitis C (Angelico 2011; Gordon 2009). Aunque el trasplante de siguiente de la supervivencia de cinco años sea bueno (el hasta 85%), la mayoría de los pacientes de la hepatitis C que reciben trasplantes del hígado tienen una repetición del virus (Gordon 2009; Narang 2010).

Sobrecarga del hierro y HCV

la tensión oxidativa HCV-inducida aparece interrumpir la balanza del hierro suprimiendo niveles de una hormona llamada el hepcidin, que es un regulador que ayuda a la absorción del hierro del control (Fujita 2007; Miura 2008; Nishina 2008). Los niveles bajos del hepcidin llevan a la acumulación creciente del hierro en el hígado (Nishina 2008; De Domingo 2007); esto es común en HCV (Girelli 2009; Tsochatzis 2010; Fujinaga 2011). Exceso del hierro en el hígado puede, a su vez, crear una tensión más oxidativa, causando la lesión del higado y la fibrosis (precio 2009; Fujita 2008).

En un estudio del impacto del hierro que sobrecargaba en el oxidante/sistemas antioxidantes, los científicos encontraron las pruebas que la proteína de la base de HCV inhibe la activación hierro-inducida de antioxidantes en el hígado, la tensión oxidativa de la exacerbación, que podría facilitar el desarrollo del cáncer de hígado (Moriya 2010). El agotamiento hepático del hierro se ha postulado para disminuir el riesgo de carcinoma hepatocelular en pacientes con la cirrosis debido a la hepatitis crónica C (Miura 2008).

La flebotomía (es decir, sangría terapéutica) para reducir niveles del hierro mejora perceptiblemente niveles de la enzima del hígado en los pacientes de HCV (Sumida 2007) y las mejoras histológicas de las producciones (Sartori 2011) así como la eficacia creciente del interferón en los no respondedores del interferón (Di Bisceglie 2000; Alexander 2007). Un comentario completo concluyó que la flebotomía aumentó respuesta paciente al tratamiento del interferón (Desai 2008). Los hallazgos adicionales sugieren que agotamiento del hierro pueda bajar el riesgo de desarrollar el carcinoma hepatocelular (Kato 2007).

Al mínimo, la mayoría de los pacientes de la hepatitis C deben evitar los suplementos que contienen el hierro e intentarlos reducir fuentes dietéticas de hierro tales como carne roja. La vitamina C facilita la absorción del hierro mientras que el calcio y el té verde la impiden. Los pacientes de la hepatitis C deben tomar su vitamina C en un momento diferente que al comer las comidas con alto hierro nivelan.