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Hepatitis B

Estrategias alimenticias para la hepatitis B

Aunque la investigación sobre las estrategias alimenticias específicas para la infección de HBV no sea tan amplia como para la infección de HCV, las pruebas sugieren que los compuestos naturales puedan estar de ventaja para ambas condiciones (véase el protocolo de la hepatitis C para más información).

Selenio. El selenio es un elemento de rastro esencial con papeles protectores en la defensa contra radicales libres, reacciones de la desintoxicación del hígado, e inmunidad (Rauf 2012). Los pacientes crónicos de la hepatitis (así como ésos infectados con el virus de la hepatitis C) tienden a ser deficientes del selenio comparados a sus contrapartes no infectadas. El grado de deficiencia se relaciona con la severidad de la infección de HBV (en un estudio, los niveles del selenio caídos por el 50% en los hombres HBV-infectados) (Khan 2012). El selenio adecuado se puede también asociar a menos daño hepático en los pacientes HBV-infectados (Abediankenari 2011). Se sugiere que prueben para la suficiencia del selenio y están complementados a los pacientes de HBV y de HCV si es deficiente (Khan 2012). El tratamiento a largo plazo del selenio redujo la infección de HBV por el 77% y lesiones del hígado cerca sobre el 75% en un modelo animal. En un ensayo de ocho años, el tratamiento redujo la incidencia del cáncer de hígado en pacientes de HBV por el 35% (Yu 1997).

Café y compuestos relacionados. Las pruebas de varios estudios europeos y japoneses sugieren que consumo del café esté asociado al riesgo reducido de cáncer de hígado adentro. El consumo pesado del café (definido en los estudios como sobre 3 tazas diarias por los europeos, o sobre 1 taza diaria por el japonés) redujo riesgo hepatocelular del carcinoma (HCC) por una media del 55% sobre 10 estudios de observación (Bravi 2007; Larsson 2007). El consumo moderado del café (4 o más ahueca el semanario) en portadores de HBV redujo incidencia hepatocelular del cáncer por el casi 60% en un estudio separado (Leung 2011). El ácido Chlorogenic, un compuesto aislado del café, fue mostrado para inhibir la réplica viral de HBV en células de hígado aisladas, y reduce niveles de sangre de HBV en un modelo animal. Su eficacia era comparable al lamivudine análogo del nucleósido (Wang 2009a). Los procedimientos especiales de la asación del café pueden conservar el ácido chlorogenic, que es agotado normalmente por procedimientos de la asación de Dian. El ácido Chlorogenic también es suministrado por suplementos verdes del extracto del café.

Té verde. El té verde y su galato componente antioxidante importante del epigallocatechin (EGCG) reducen los niveles de DNA de HBV y de antígenos de la hepatitis B en células de hígado aisladas inhibiendo la réplica de la DNA de HBV (Xu 2008; Él 2011). Un estudio de 204 casos de HCC en individuos chinos con la infección de HBV reveló que el consumo del té verde redujo el riesgo de progresión del cáncer por casi a medias (Li 2011). Pero un estudio japonés de 110 casos de HCC no podría determinar ningún efecto del consumo del té verde sobre el riesgo de cáncer (Inoue 2009).

Cinc. El cinc, que se encuentra en diversas enzimas, tiene un papel en el immunoregulation (Balamtekin 2010). La liquidación de la infección viral requiere la actividad de las T-células, que son altamente dependientes en el cinc (Kuloğlu 2011). Los niveles de cinc (así como molibdeno, manganeso, y selenio) se reducen en los niños HBV-infectados comparados a los temas sanos (Balamtekin 2010). El cinc de suero bajo se asocia a los niveles de sangre elevados de enzimas del hígado (aminotransferasa del aspartato y aminotransferasa de la alanina; marcadores del daño hepático) en los adultos (Abediankenari 2011). En un estudio, los niños con niveles más altos del cinc de suero tenían una mejor respuesta a la terapia del interferón (IFN) (Ozbal 2002). En otro estudio, la respuesta a la terapia de la combinación del cinc e IFN-α en la infección de HBV no eran perceptiblemente diferentes que IFN-α solamente. Sin embargo, los investigadores especulan que la falta de respuesta pudo haber sido debido a la dosis baja del cinc administrada (el magnesio 7,5 – 10) (Kuloğlu 2011).

Lactoferrina. La lactoferrina es una proteína antimicrobiana con actividad inhibitoria contra varios virus, posiblemente con interacciones con las células huesped o el atascamiento directo al virus invasor. La actividad antivirus de la lactoferrina (una proteína importante en leche) puede explicar parcialmente la incidencia baja de la transferencia del madre-a-niño de HBV con el amamantamiento en los seres humanos (Petra 2010). Las células de hígado humanas aisladas pretratadas con lactoferrina bovina o humana eran resistentes a la infección de HBV (Hara 2002). Lactoferrina bovina, así como lactoferrina del cinc e hierro-saturada, réplica inhibida de HBV en células de hígado humanas infectadas en la cultura (Li 2009).

Hierro-secuestro de compuestos. El alto suero y el hierro hepático se han asociado a una respuesta reducida al tratamiento de IFN y al riesgo creciente de progresión de la enfermedad en los pacientes crónicos de la hepatitis B (Fiorino 2011). Mientras que su eficacia en el tratamiento de HBV no se ha examinado, varios compuestos se han mostrado para reducir la absorción del hierro de la tripa o para quelatar el hierro de las células o de los fluídos corporales; éstos incluyen varios flavonoides (Mladěnka 2011), la pectina (Monnier el an o 80), el silybin del cardo de leche (Borsari 2001) y la curcumina (Thephinlap 2011). La lactoferrina (Brock el an o 80) y el té verde (Mandel 2006) pueden también tener hierro-secuestro de actividad además de su actividad antivirus. Más información está disponible en el protocolo de los desordenes de la sobrecarga del hierro.

Vitaminas de B. Los pacientes con el objeto expuesto crónico de la hepatitis B marcado aumentan de la peroxidación oxidativa de la tensión y del lípido junto con la situación antioxidante disminuida (Duygu 2012). La vitamina B1 (tiamina) se requiere para la formación de dihydrolipoate, de un antioxidante importante y de cofactor en el metabolismo de hierro, dos funciones con importancia a la mitigación de la enfermedad de HBV. Un pequeño estudio en niños chinos con HBV crónico demostró reducciones similares en la DNA y el e-antígeno de la hepatitis B (HBeAg) de HBV entre la tiamina y las terapias estándar de IFN. Pero un segundo estudio en la misma población no mostró ningún efecto de la tiamina sobre HBV (Fiorino 2011). La infección crónica de HBV reduce niveles de las vitaminas B2 (riboflavina) y B6 (piridoxina) en los glóbulos rojos (Lin 2011). La suplementación con estas vitaminas puede ser útil en pacientes de HBV, aunque sus efectos sobre la atenuación de enfermedad de HBV sean desconocidos (Lin 2011).

Las vitaminas C y las tiendas de la vitamina C y de E del E. también se reducen en los pacientes crónicos de HBV (Tasdelen Fisgin 2012). Tres pequeños estudios de la terapia de la vitamina E en niños y adultos HBV-infectados sugieren un papel posible del antioxidante en la liquidación de la DNA de HBV, la adaptación de la inmunorespuesta al antígeno viral, y la normalización de los niveles de las enzimas del hígado (Fiorino 2011).

Resveratrol. En un modelo animal de la enfermedad del higado HBV-asociada el resveratrol redujo cambios grasos en el hígado y las alteraciones estructurales de las células de hígado (tales como degradación de mitocondrias), aumentó niveles celulares del glutatión, y disminuyó especie reactiva del oxígeno. Además, el resveratrol redujo la incidencia de HCC por cinco veces, y aumentó la proliferación de célula de hígado y la regeneración del hígado (Lin 2012).

Curcumina. La curcumina reduce la réplica y la expresión virales de los genes de HBV en hepatocitos humanos aislados inhibiendo la actividad del regulador metabólico PGC-1α (Kim 2009; Rechtman 2010). PGC-1α, que se activa durante el hambre y gira los genes implicados en la producción de la glucosa, también aumenta la réplica de HBV (Rechtman 2010).

N-acetilo-cisteína. la N-acetilo-cisteína (NAC) se deriva de la L-cisteína, un aminoácido condicional esencial. Este antioxidante potente disminuye radicales libres y aumenta los niveles del glutatión (Nguyen-Khac 2011). Reduce la carga viral en modelos experimentales interrumpiendo el montaje de las partículas del virus de HBV (Weiss 1996). Los pocos estudios del NAC en pacientes de HBV han tenido resultados variados. Las dosificaciones de 1200 a 8000 mg/día podían aumentar niveles del glutatión en pacientes crónicos de HBV o niveles inferiores de la bilirrubina (la alta bilirrubina puede indicar la disfunción del hígado), pero no afectaron perceptiblemente a la mayoría de los otros marcadores de la función hepática (Shohrati 2010; Wang 2008; Shi 2005). Ni el NAC oral ni intravenoso afectó perceptiblemente a la carga viral o al tiempo de HBV a la recuperación paciente, aunque las diferencias en dosificaciones y pequeñas poblaciones del estudio puedan impedir cualquier conclusión sobre la terapia del NAC para HBV (Gunduz 2003; Weidenbach 2003).

Phyllanthus. Phyllanthus, un género de la planta usado para tratar enfermedad del higado crónica en chino tradicional y sistemas médicos indios, ha demostrado la inhibición de la réplica viral de HBV y la síntesis del antígeno en células aisladas así como en los modelos animales (Cui 2010). Un comentario de varios pequeños ensayos clínicos sugiere algunos efectos positivos de Phyllanthus sobre parámetros de la infección de HBV y de reducciones significativas en antígeno del suero HBV. Varias especies de Phyllanthus fueron utilizadas en estos ensayos; uno del más de uso general es amarus de Phyllanthus en una dosis del magnesio 600 a 1200 diario (Liu 2001). Quince ensayos han investigado combinaciones de Phyllanthus y de las drogas antivirus (INF-α, lamivudine, dipivoxil del adefovir, thymosin, vidarabine), y las mejoras significativas demostradas se asociaron a inmunorespuesta de la terapia sobre las drogas antivirus solamente, por ejemplo la reducción de niveles de sangre de antígeno de la DNA de HBV y de HBV, y del aumento de la combinación a HBV (Xia 2011).

Proteína. Además de sus ventajas anabólicas, la suplementación a largo plazo con la proteína puede aumentar la situación antioxidante y reducir a los marcadores del daño hepático (Marshall 2004). Un estudio abierto de la etiqueta de 8 pacientes crónicos de la hepatitis B reveló que 12 gramos de proteína undenatured redujeron actividad de la aminotransferasa de la alanina (ALT) en 6 de los pacientes y aumentaron dos veces al día el glutatión en 5 después de 12 semanas de la suplementación. Además, los marcadores de la oxidación del lípido disminuyeron perceptiblemente, mientras que los niveles interleukin-2 y la actividad natural del asesino (NK) (ambos implicados en inmunorespuesta) aumentaron perceptiblemente (Watanabe 2000).

Astrágalo. La raíz del astrágalo tiene una historia del uso tradicional en la medicina china para la salud inmune y del hígado. Inhibió la secreción de los antígenos de HBV de las células de hígado humanas aisladas infectadas con el virus, y niveles reducidos de DNA de HBV en un modelo animal de la hepatitis B (Wang 2009b). Una mezcla de polisacárido del astrágalo y de otro extracto de la planta llamó reducciones significativas demostradas emodina en los antígenos de la DNA de HBV y de HBV (HBsAg, HBeAg y HBcAg) en un modelo del ratón de la hepatitis B (Dang 2009). Un estudio chino examinó la eficacia de los compuestos del astrágalo y del coadyuvante (chinense de Bupleurum, los miltiorrhizae de Salviae, curcumina, peonía y los paeoniae) (116 gramos de diario como té) en 116 pacientes crónicos de HBV. Dos meses del tratamiento con el té eran clínico eficaces (definido como mejora en síntomas clínicos -- cansancio, anorexia, distención abdominal, ictericia -- y recuperación parcial o completa de la función hepática) en el 91% de pacientes, comparado hasta el 70% de los controles (quién tomaron una mezcla de la bajo-dosis de silibinin, de ácido oleanic, y de la hierba Yi-Gan-Ling) (Tang 2009).

Schizandra. Los miembros del género Schizandra inhibieron la secreción de los antígenos del virus de las células de hígado humanas aisladas por hasta 76,5% en un experimento (mA 2009a, b; Wu 2003). Una formulación herbaria Schizandra-que contenía redujo la producción y la secreción de los antígenos superficiales de HBsAg y de HBeAg (una medida de la secreción de la partícula del virus) de las células de hígado aisladas, y redujo el crecimiento de las células hepatocelulares aisladas del carcinoma (retrete 2007). En un ensayo de la fase I, 23 voluntarios con la infección de HBV tomaron el diario herbario de la formulación por 10 semanas. El número medio de los monocitos (un tipo de circular la célula inmune) en la sangre disminuida a lo largo del estudio, que los autores sugirieron puede bajar la destrucción de la inmunorespuesta del anfitrión infligido a sí mismo y de la célula de hígado (Yip 2007).

Cardo de leche. El cardo de leche es un tónico tradicional del hígado; el compuesto activo en el cardo de leche (silymarin) tiene actividad antioxidante y antifibrotic (Abenavoli 2010). Aunque no afecte a la réplica viral de HBV, y la tenga todavía demostrar un efecto significativo sobre mortalidad virus-relacionada en los ensayos clínicos (Rambaldi 2005), el cardo de leche puede ser beneficioso en la reducción de la inflamación inherente a la hepatitis que puede precipitar complicaciones tales como cirrosis o cáncer (Abenavoli 2010). Silibinin, un componente del silymarin, reduce el crecimiento de las células hepatocelulares humanas aisladas del carcinoma, y exhibe la inhibición más fuerte hacia las células cancerosas positivas para el virus de la hepatitis B (Varghese 2005). En un modelo animal de la infección de la hepatitis B, el silymarin previno la progresión de lesiones precancerosas en carcinoma hepatocelular, pero no tenía ningún efecto sobre cáncer existente. El cáncer se convirtió en el 80% de los animales de control (Wu 2008). Un pequeño ensayo en pacientes mezclados de la hepatitis demostró que el diario del silibinin del magnesio 480 por 7 días podría reducir perceptiblemente la aminotransferasa del aspartato (AST), la aminotransferasa de la alanina (ALT), la gamma-glutamyltranspeptidase (GGT), y la bilirrubina, todos los marcadores de la disfunción del hígado (Buzzelli 1993).