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Infecciones por hongos (candida)

Candida Fungal Infections de comprensión

Los albicans de la candida son el microorganismo fungicida más común de individuos sanos, así como el patógeno fungicida más común que causa infecciones mortales (particularmente en grupos de alto riesgo tales como pacientes immunocompromised) (Cheng 2012; Douglas 2011). Puede ser encontrado en el hasta 70% de individuos sanos en un momento dado (Cheng 2012; Hibino 2009; Schulze 2009).

La candida se considera un patógeno oportunista porque puede colonizar inofensivo el aparato digestivo humano, la boca, la piel, y la zona genitourinaria (Kim 2011; Tampakakis 2009). Sin embargo, cuando el equilibrio de bacterias normales está trastornado (e.g., después de que tratamiento antibiótico) o el sistema inmune del anfitrión se debilita (e.g tratamiento con los corticosteroides sistémicos), la candida puede proliferar (Murzyn 2010).

Varias áreas del cuerpo pueden ser afectadas por la infección por hongos:

Zona urogenital - aunque la candida se encuentre a menudo en la zona urogenital femenina más baja en mujeres asintomáticas, la proliferación y la infestación subsiguiente de esta especie fungicida explica aproximadamente una mitad de todas las infecciones en la vulva y/o la vagina (es decir, vaginitis) (Sobel 2012). También conocido como candidiasis vulvovaginal (VVC) o “candidiasis” (Powell 2010), esta infección por hongos representa la segunda causa común del vaginitis en los E.E.U.U. (después de vaginosis bacteriano), y se diagnostica en el hasta 40% de las mujeres que presentan a su proveedor de la atención primaria con las denuncias vaginales (Ilkit 2011). Los aproximadamente 75% de mujeres divulgan tener por lo menos un episodio de VVC, y entre 40%-45% sufrirán por lo menos de dos o más episodios dentro de su curso de la vida (Workowski 2010).

Los síntomas mas comunes de VVC incluyen picor implacable, cópula dolorosa, descarga vaginal maloliente, y el urination doloroso (Workowski 2010). Aunque los albicans de la candida cause la gran mayoría (el hasta 92%) VVC de casos , la otra especie de la candida puede también ser responsable (e.g., glabrata de la candida y parapsilosis de la candida). Sin embargo, las diversas especies de la candida tienden a producir síntomas vulvovaginales similares. Recientemente, los investigadores han divulgado una frecuencia creciente VVC de causado por la especieno- de los albicans (Sobel 2012). Esta tendencia se puede atribuir a la presión selectiva del uso extenso de las drogas antihongos sin receta y de la prescripción (Sobel 2012), especialmente puesto que un ciertas especiesno- de los albicans son menos susceptibles a muchas de estas medicaciones (Iavazzo 2011).

Un ciertas pruebas sugieren que las hormonas influencien el proceso infeccioso de VVC (Carrara 2010). Esta conclusión es apoyada por los datos que indican que una mayoría VVC de casos ocurre durante los años reproductivos. Por ejemplo, los 75% de mujeres de la edad de maternidad se afectan por VVC (Sobel 2012; das Neves 2008; Špaček 2007), mientras que solamente los episodios esporádicos de VVC se divulgan entre las muchachas premenstruales y las mujeres posmenopáusicas (Sobel 2012; Špaček 2007). La investigación adicional revela que los niveles de hormona que fluctúan resultando de la menstruación y del embarazo, así como el uso de contraceptivos orales y del reemplazo de la hormona (es decir, terapia del estrógeno), pueden predisponer a hembras a VVC (Yano 2011; Relloso 2012).

Los investigadores han identificado varios factores incluyendo los cuales puede aumentar susceptibilidad a las infecciones por hongos (Sobel 2012):

  • Diabetes (con control glycemic pobre)
  • Exposición a los antibióticos (ambas durante y después de terapia)
  • Niveles del estrógeno (e.g., contraceptivos orales o terapia del estrógeno)
  • Sistema inmune debilitado de las drogas (e.g., corticosteroides) o de la enfermedad (e.g., HIV/AIDS)
  • Utilización del dispositivo anticonceptivo (e.g., esponjas vaginales, diafragmas, y dispositivos intrauterinos)

Aunque menos sean comunes, los hombres puedan conseguir infecciones por hongos genitales también (Aridogan 2011). Por lo tanto, es importante que ambos miembros de una relación reciben el tratamiento para las infecciones por hongos, incluso si los síntomas son solamente evidentes en una persona. Si el tratamiento antihongos no se inicia en ambas personas en una relación, los socios pueden continuar infectando en varias ocasiones uno otro (Brown Univ. 2012).

Piel – las infecciones por hongos de la piel (es decir, infecciones por hongos cutáneas) son un fenómeno común, afectando a millones de gente por todo el mundo. Mientras que la infección por hongos cutánea no es normalmente peligrosa para la vida, puede ser muy incómoda y asociada con una disminución significativa de la calidad de vida (Dai 2011; Jayatilake 2011). La candida es apenas una de una variedad de microorganismos encontrados comúnmente en la piel humana (NIH 2010). En individuos sanos, el crecimiento excesivo de la candida es inhibido por los microorganismos residentes de la piel (flora bacteriana normal de la piel). Sin embargo, cuando hay un desequilibrio de esta flora normal de la piel, la candida puede comenzar a reproducirse en suficientes cantidades para causar la infección (es decir, candidiasis) (Evans 2003). Debido a un aumento en el número de individuos immunocompromised, el índice de candidiasis de la piel (es decir, candidiasis cutánea) está actualmente en la subida (Scheinfeld 2011).

La candidiasis se puede clasificar ampliamente en dos formas basadas en el grado de invasión fungicida: candidiasis superficial/de la mucosa y candidiasis profundamente arraigada/sistémica (Jayatilake 2011). Sin embargo, la candidiasis superficial de la piel y de la membrana mucosa es mucho más común que la infección profundamente arraigada/sistémica (Jayatilake 2011). Entre la diversa especie de candida que se puede encontrar en la piel, los albicans de la candida son con mucho los mas comunes (Evans 2003). Mientras que la candidiasis cutánea puede afectar a virtualmente cualquier parte del cuerpo humano (e.g., clavos del finger, oído externo, entre los fingeres y los dedos del pie), ocurre lo más a menudo posible en áreas calientes, húmedas, arrugadas tales como el axila o la ingle (NIH 2010; Jayatilake 2011; Kagami 2010; Cydulka 2009; Kauffman 2011). Los síntomas importantes de la candidiasis cutánea incluyen el picor (implacable y a menudo intenso) y una erupción de piel de agrandamiento. De vez en cuando, la erupción será rodeada por erupciones más pequeñas que aparecen a lo largo del borde externo de la erupción principal (NIH 2010). Estos tipos de erupciones fungicidas pueden ocurrir en la piel que se expone a las heces (e.g., piel perineal), puesto que esta área está en un riesgo más alto de convertirse infectado con el hongo de la candida (Evans 2003).

Los individuos cuyos manos y/o pies siguen siendo mojados por periodos de tiempo prolongados pueden ser infección por hongos propensa alrededor o debajo de sus clavos del finger y del dedo del pie. En estos casos, el área del clavo llega a ser comúnmente roja e hinchada. Los clavos ellos mismos llegarán a ser gruesos y frágiles, en última instancia de destrucción y de separación (Cydulka 2009; Kauffman 2011; NIH 2012; NIH 2012). Aunque cualquier persona clave pueda infectarse por el hongo, estos tipos de infecciones son mas comunes entre los adultos más viejos de 60, y entre individuos con la diabetes o la circulación pobre (AAFP 2008).

Boca y garganta – las infecciones de la candida de la boca (es decir, candidiasis oral) son extensas entre los seres humanos (Giannini 2011). Además de los factores generales que predisponen a un individuo a la infección de la candida (e.g., las drogas inmunosupresivas y los antibióticos), la candidiasis oral se puede también causar por la boca seca crónica y la prótesis oral (dentaduras) (Junqueira 2012). Aunque la infección oral se pueda causar por una variedad de especie de la candida, los albicans de la candida son el agente causativo más común (Rautemaa 2011).

La candidiasis oral (tordo) es caracterizada por los dolores o los remiendos blanquecinos, aterciopelados que aparecen en las membranas mucosas que alinean el interior de la boca (e.g., tejado de la boca e interior los labios y las mejillas), así como la garganta y la lengua (Abe 2004; NIH 2011). Estos dolores blanquecinos pueden aumentar lentamente de tamaño, cantidad, y pueden sangrar fácilmente (NIH 2011). De vez en cuando, las infecciones orales de la candida pueden manifestar como sensaciones subjetivas de las anormalidades del dolor o de gusto (Yamamoto 2010).

Además de infecciones dentro de la boca, la candida puede también tomar la forma de perlèche (cheilitis angular) (Gonsalves 2007; Sharon 2010), que es identificada comúnmente las lesiones rojizas y formando una costra en las esquinas de la boca (parque 2011). Perlèche se puede asociar al uso a largo plazo de dentaduras discordantes y al uso incorrecto de la seda dental (dando por resultado cortes en las esquinas de la boca) (Sharon 2010).

Infección sistémica – aunque las especies de la candida sean residentes normales de las zonas gastrointestinales y genitourinarias de seres humanos, causan de vez en cuando una infección (difundida) profundamente arraigada o sistémica (Kauffman 2012b). Estas infecciones por hongos serias indican generalmente que el anfitrión tiene un sistema inmune debilitado, y que puede ocurrir como resultado de una infección superficial de la piel que invada tejidos más profundos, alcanzando eventual la corriente de la sangre (es decir, candidemia). Una vez que el hongo está circulando en el cuerpo, tiene la capacidad de alcanzar los órganos vitales tales como el cerebro, el corazón, y los riñones. Mientras que esta forma de candidiasis es rara, es la más severa (Jayatilake 2011). Estos tipos de infecciones por hongos pueden ser fatales y requerir diagnosis pronto y el tratamiento agresivo para alcanzar un resultado favorable (Emiroglu 2011).

Puesto que los síntomas clínicos de una infección sistémica de la candida pueden variar, y son a menudo muy similares al de una infección bacteriana, el patrón oro para su diagnosis apropiada es una cultura positiva de la sangre (Kauffman 2012a). Los adelantos en la sangre que cultiva tecnología ahora permiten la identificación rápida de una variedad de especie de la candida en tan poco tiempo como 90 minutos. Esta reducción en tiempo de vuelta del laboratorio permite a clínicos optimizar la selección antihongos de la droga mucho más rápidamente, y mejora en última instancia el cuidado (Advandx 2010; Pasillo 2012).

Candidiasis intestinal – los organismos de la candida son una parte común de la flora gastrointestinal normal (Kumamoto 2011), y están presentes en la tripa del aproximadamente 70% de los adultos sanos (Schulze 2009). Sin embargo, los niveles de la colonización de la candida en la zona del SOLDADO ENROLLADO EN EL EJÉRCITO pueden ser un problema urgente (Zlatkina 2005), especialmente puesto que se asocia a varias enfermedades gastrointestinales (e.g., síndrome de intestino irritable) y a ciertas reacciones alérgicas. (Kumamoto 2011; Schulze 2009). Además, la colonización de la candida en la tripa puede también promover la inflamación, que a su vez promueve la colonización fungicida adicional en un ciclo vicioso (Kumamoto 2011).

La colonización intestinal de la candida puede también llevar a la candidiasis superficial y sistémica si las barreras naturales del anfitrión (es decir, mucosa, sistema inmune, microflora intestinal) no son estables (Schulze 2009). Las tensiones benignas de la candida intestinal pueden también llegar a ser más virulentas cuando se altera su expresión génica de una manera tal que puedan formar biofilms, destruir tejidos, y escapar las defensas del sistema inmune del anfitrión (Kumamoto 2011; Schulze 2009). Mientras que los antimycotics (e.g., nistatina) están disponibles para el tratamiento del crecimiento excesivo intestinal de la candida, el probiotics (que demuestra resultados positivos en ensayos clínicos controlados) puede también ser beneficioso. Probiotics puede ejercer esta influencia reequilibrando la flora normal de la tripa, de tal modo suprimiendo la colonización local de la candida.

Una cierta investigación pregunta la significación clínica de la infestación de la levadura de la mucosa intestinal, y sugiere que la acción clínica puede siempre no ser necesaria (Schulze 2009).

Sinusitis fungicida – el crecimiento excesivo del hongo en la cavidad nasal (es decir, sinusitis fungicida o rhinosinusitis fungicida) y la inmunorespuesta humana subsiguiente (e.g., sinusitis fungicida alérgica) se cree actualmente para ser responsable de algunas cajas de sinusitis crónica (Ivker 2012). Esta condición se puede clasificar como invasor o no invasor, dependiendo del grado de la infección por hongos. Las formas invasores de sinusitis fungicida se limitan en gran parte a las poblaciones immunocompromised (Riechelmann 2011), y son caracterizadas por la infección del tejido submucosal, que causa a menudo la necrosis y la destrucción (Montone 2012) del tejido.

Aunque las opciones óptimas del tratamiento para la sinusitis fungicida todavía se discutan, (Dabrowska 2011), incluyen típicamente terapia antihongos sistémica así como desbridamiento y evacuación quirúrgicos del tejido infectado (Riechelmann 2011). Además de estas opciones convencionales del tratamiento, algunos expertos creen que la sinusitis fungicida puede también responder al probiotics así como a una dieta antihongos. Una dieta antihongos pide la evitación del azúcar y de los dulces concentrados, y consiste sobre todo en la proteína y las verduras frescas, junto con una pequeña cantidad de fruta, de carbohidratos complejos, y de comidas ricas en materias grasas (Ivker 2012).

Complejo Candida-relacionado (CRC)

Mientras que la infección pública de la candida es un fenómeno bien documentado, la idea que la infestación de calidad inferior crónica de la candida (sobre todo en la tripa y la zona urogenital) pueda causar síntomas diversos, aparentemente sin relación se ve con escepticismo entre expertos convencionales de la enfermedad infecciosa. Como consecuencia, la comunidad médica convencional es a menudo en desacuerdo con algunos médicos innovadores de la atención sanitaria en cuanto a la estrategia del tratamiento de la infestación de la candida en condiciones de salud crónicas.

Con su publicación de la conexión de la levadura en 1986, el Dr. William Crook presentó al público al concepto que el crecimiento excesivo de la levadura podría potencialmente ser la base de los síntomas crónicos numerosos (ladrón 1986). La investigación científica seminal publicada por el Dr. C. Orian Truss contribuyó en 1977 al desarrollo de la teoría del Dr. Crook's (braguero 1978). Los conceptos y los tratamientos descritos en estas publicaciones continúan siendo utilizados en las prácticas de los médicos innovadores de la atención sanitaria por todo el mundo.

Los mecanismos por los cuales el crecimiento excesivo de la candida pudo causar síntomas de otra manera inexplicables son confusos. Sin embargo, la supresión del sistema inmune, con la reactivación subsiguiente de virus inactivos tiene gusto del virus de Epstein-Barr y el virus de herpes, es una hipótesis (abastece 1995). Otras teorías postulan que la colonización de la candida dentro de la zona del SOLDADO ENROLLADO EN EL EJÉRCITO puede contribuir a la “tripa permeable”, en la cual las partículas extranjeras “se escapan” a través de la barrera intestinal y contribuyen a las reacciones sistémicas (Schulze 2009; Horne 2006; Groschwitz 2009).

Aunque esté publicada, la investigación par-revisada sobre el papel del crecimiento excesivo de la levadura en enfermedad crónica sea limitada, algunos médicos innovadores de la atención sanitaria, incluyendo el Dr. Crook, tenga informes detallados de la calidad de vida mejorada sobre el tratamiento para el crecimiento excesivo sospechoso de la levadura (Gaby 2011; Ladrón 1986). Las estrategias empleadas a menudo para tratar la “infección crónica de la candida” incluyen el uso de las dosis calificadas de medicaciones antimicóticas tales como nistatina, así como la adherencia estricta a una dieta del azúcar y sin almidón.