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Síndrome crónico del cansancio

El síndrome crónico del cansancio (CFS), también conocido como cansancio crónico y síndrome inmune de la disfunción, es una dolencia misteriosa que afecta a aproximadamente 500.000 americanos (CDC 2005a). La enfermedad no tiene ninguna causa sabida y no hay prueba que puede medir para él.

Bastante, el CFS se define como sistema de los síntomas que incluyen prolongado, del cansancio de forma aplastante que comienza sobre despertar y dura a lo largo del día. El cansancio puede empeorar con ejercicio o actividad física. Otros síntomas asociados al CFS incluyen oscilaciones de humor, espasmos del músculo, dolor, dolor de cabeza, disturbios del sueño, y la pérdida de apetito (Afari 2003; Balch 2000). No hay típicamente pruebas de las anormalidades de la debilidad muscular, de la junta o del nervio. También, el CFS no se considera un desorden psicológico primario, aunque pueda tener elementos psicológicos (e.g., depresión) (CFIDS 2005).

El síndrome crónico del cansancio afecta sobre todo a la edad 25 a 45 de las mujeres, pero puede afectar a cualquier persona. Mientras que la causa del CFS es desconocida, puede ser accionada por varios factores, incluyendo agentes infecciosos, tensión mental o física, las deficiencias nutritivas, las anormalidades o las alergias del sistema inmune, las anormalidades hormonales, y tensión arterial baja. Tiende a correr en familias, así que algunos investigadores han presumido allí pueden ser una predisposición genética. La tensión oxidativa puede también desempeñar un papel en la enfermedad (Afari 2003; Borish 1998).

Varios racimos famosos de casos han ocurrido, por ejemplo un brote en el hospital del condado de Los Angeles en 1934, pero la causa ambiental o infecciosa no común fue descubierta nunca (Kasper 2005). Estos últimos años, como los investigadores han aprendido más sobre la enfermedad, algunos clínicos han comenzado pedir el CFS que se clasificará en diversos subgrupos, dependiendo de otros factores presentes (e.g., los antecedentes familiares, situación viral, y los factores sociodemográficos) (Jason 2005). Esto que piensa refleja la idea que el CFS puede tener causas o disparadores múltiples, que entrelazan, incluyendo el siguiente:

  • Enfermedad infecciosa. Hasta la fecha no hay correlación específica entre ningún agente infeccioso y CFS (Kasper 2005). Anecdóticamente, muchas víctimas del CFS creen que su condición comenzó con a gripe-como enfermedad, aunque para otras la enfermedad se presenta espontáneamente (CFIDS 2005).
  • Desordenes inmunes. Muchos pacientes con el CFS han empeorado la función inmune, según lo indicado por la producción creciente de cytokines, de células de asesino naturales disminuidas, de alteraciones en la expresión del linfocito T, o de alergias crecientes o autoinmune enfermedad-aunque sea confusa si estas condiciones fueron causadas por el CFS sí mismo (Gerrity 2004; Patarca 2001; Tirelli 1994; Tomoda 2005; Ur 1992; Vernon 2005; Visser 1998; Vollmer-Conna 1998).
  • Toxicidad de la amalgama dental. Una cierta investigación muestra una correlación posible entre la amalgama dental, la toxicidad del metal, y los síntomas del CFS. En un estudio, 83 pacientes (el 76 por ciento) divulgaron la mejora a largo plazo de la salud que seguía el retiro del metal dental. Este efecto se cree para ser relacionado con una respuesta alérgica extremadamente sensible (Stejskal 1999).
  • Tensión oxidativa. Los estudios sugieren que la tensión oxidativa pueda desempeñar un papel en el desarrollo de CFS (Fulle 2000; Logan 2001; Richards 2000).
  • Desordenes del sistema endocrino. La tensión, física y emocional, puede llevar a los niveles crecientes de cortisol y de otras hormonas. Un artículo en el diario de desordenes afectivos concluyó que el CFS se puede asociar a los niveles bajos y a la función creciente de la serotonina (Cleare 1995) del cortisol. El aluminio se aumenta del CFS, mientras que DHEA y el hierro se reducen en los pacientes femeninos (van Rensburg 2001; Scott 1999a).
  • Tensión arterial baja. La tensión arterial baja es un hallazgo común en el CFS. En un estudio, la tensión arterial baja de los nervios-mediada fue documentada en el 96 por ciento de los pacientes del CFS (Bou-Holaigah 1995). Las medicaciones para el tratamiento de la tensión arterial baja de los nervios-mediada dieron lugar a la mejora en dos tercios de los pacientes (clavos 1998). La hipotensión ortostática (la tensión arterial baja que ocurre al ir de una mentira a una posición derecha) es también un síntoma común en los pacientes crónicos del cansancio (Streeten 1998).