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Paro cardíaco

Causas y factores de riesgo para el paro cardíaco

El paro cardíaco puede ser debido a una variedad de factores y de causas tales como daño al músculo cardíaco del origen desconocido (cardiomiopatía idiopática), de anormalidades de desarrollo (eg., defecto septal atrial), de la enfermedad de tiroides (eg., hipertiroidismo), de la enfermedad de la válvula cardiaca, del etc. La causa más común del paro cardíaco es enfermedad cardíaca isquémica debido a la ateroesclerosis de la arteria coronaria. El reconocimiento y la mitigación de los efectos perjudiciales de una variedad de factores y de condiciones que contribuyen pueden reducir riesgo del paro cardíaco y mejorar el pronóstico (NHLBI 2012; Caza 2005). Para el riesgo del ataque del corazón, un factor de riesgo importante para el paro cardíaco subsiguiente, Life Extension ha identificado por lo menos 17 factores independientes que se deben manejar para reducir óptimo riesgo. Animan a los lectores a revisar el artículo de revista de Life Extension titulado cómo evitar 17 factores de riesgo independientes del ataque del corazón.

Los factores de riesgo para la progresión del paro cardíaco o del paro cardíaco incluyen (Jessup 2003; Kenchaiah 2004; Atraco 2006; Harinstein 2009; McKelvie 2013):

Factores de riesgo demográficos

Edad y género. El género creciente de la edad y del varón es factores de riesgo constantes para el paro cardíaco, en gran parte debido al predominio creciente de la enfermedad de la arteria coronaria en estos grupos (Kenchaiah 2004). Sin embargo, el predominio del paro cardíaco agudo (el paro cardíaco con un inicio rápido o ése requiere el tratamiento urgente) puede ser comparable en hombres y mujeres como se muestra por una encuesta de aproximadamente 200 000 pacientes con paro cardíaco agudo, cuyo más que son medias eran las mujeres (Harinstein 2009).

Genética y antecedentes familiares. Los antecedentes familiares del paro cardíaco, la cardiomiopatía (disfunción del músculo cardíaco), la enfermedad aterosclerótica, la arritmia, la muerte cardiaca myopathy (enfermedad del músculo que implica el músculo esquelético), o súbita esquelética son factores de riesgo bien conocidos para el paro cardíaco (Abdel-Qadir 2007; Caza 2005, Kenchaiah 2004).

Factores dietéticos y de la forma de vida de riesgo

Los factores dietéticos y de la forma de vida asociados al riesgo creciente de paro cardíaco incluyen el consumo excesivo del alcohol y deficiencias alimenticias (eg., las vitaminas) de B (Dunn 2009; Kenchaiah 2004; Bryson 2006). El fumar representa un factor de riesgo importante para el paro cardíaco que se convierte, y el abandono de fumar fue mostrado para tener un efecto significativo sobre la baja de la morbosidad y del riesgo de muerte en gente con la disfunción ventricular izquierda, un efecto que era comparable a las drogas actualmente aprobadas (Suskin 2001; Conard 2009). La inactividad física, que se sabe para ser un factor de riesgo para muchas enfermedades cardiovasculares, fue mostrada para empeorar la supervivencia de pacientes con paro cardíaco; un estudio divulgó que 2,5 años después de ser admitida al hospital, sólo los 25% de pacientes con una forma de vida sedentaria estaban vivos con respecto al 75% de los pacientes que eran físicamente activos (Oerkild 2011). La toma escasa de frutas y verduras es otro factor de riesgo asociado a paro cardíaco. En un estudio que evaluó la toma de la fruta y verdura por la medida del nivel del betacaroteno del suero, los hombres con los niveles de sangre más bajos del betacaroteno hicieron un riesgo creciente casi de tres veces de paro cardíaco comparar a ésos con la toma más alta (Karppi 2013).

Condiciones clínicas asociadas a paro cardíaco

Enfermedad cardíaca. La fibrilación atrial, la enfermedad de la válvula (eg., regurgitación mitral), la enfermedad cardíaca isquémica debido a la ateroesclerosis de la arteria coronaria, y el ataque del corazón anterior se asocian a un riesgo creciente de paro cardíaco (Kenchaiah 2004; Atraco 2006).

Hipertensión. La hipertensión (tensión arterial alta) aumenta el riesgo 2 del paro cardíaco - a tres veces (Britton 2009; Kannel 2000). La mitad de pacientes con paro cardíaco agudo tiene presión arterial sistólica (el número “superior”) sobre 140 mmHg y los 70% tienen una historia de la tensión arterial alta (Harinstein 2009). La evaluación de Life Extension de las pruebas médicas existentes sugiere que para la salud cardiovascular óptima, la mayoría de los individuos se esfuercen para una presión arterial de la blanco de 115/75 mmHg.

Diabetes. La diabetes aumenta el riesgo del paro cardíaco hasta quíntuplo, y los 40% de pacientes con paro cardíaco agudo tienen una historia de la diabetes (Kenchaiah 2004; Harinstein 2009). Life Extension ha identificado un nivel de ayuno óptimo de la glucosa de no más que 85 mg/dL, que es en fuerte contraste con la aceptación de las lecturas de ayuno “normales” de la glucosa hasta 110 mg/dl. Recuerde que normal no es lo mismo que óptimo.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD). La prolongada enfermedad pulmonar obstructiva, asociada a menudo a abuso del tabaco, se asocia a paro cardíaco, y cuando ocurren las dos condiciones simultáneamente, el pronóstico es peor que con cualquiera solo (de Miguel Diez 2013).

Escasez renal/enfermedad de riñón. Las pruebas sugieren que los 30% de pacientes con paro cardíaco agudo tengan disfunción renal severa (Harinstein 2009).

Exceso de peso/obesidad. El alto índice de masa corporal (BMI) es un factor de riesgo para el paro cardíaco que se convierte (Vestberg 2013).

Otras enfermedades menos bien reconocidas ser ligado a riesgo creciente del paro cardíaco incluyen la hemocromatosis (sobrecarga del hierro), la sarcoidosis, el amyloidosis, la infección (eg., VIH, infección pulmonar), desordenes endocrinos (eg., feocromocitoma), enfermedades vasculares del colágeno, y el apnea de sueño (cuchillero el an o 80; Stewart 1988; Hoeper 2002; Farroni 2005; Whooley 2006; Dubrey 2007; Caza 2009; Falk 2010; Gottlieb 2010; Foley 2012).

Apnea de sueño obstructor – una epidemia ocultada con consecuencias mortales

El apnea de sueño obstructor es un campo común y un trastorno del sueño potencialmente mortal. Resulta de la vía aérea superior que se derrumba durante el sueño, reduciendo flujo del oxígeno. El resultar con poco oxígeno en la circulación sanguínea despierta al individuo, dando por resultado sueño interrumpido (incluso si no recuerdan completamente despertar). Entre 2 y el 7% de adultos tenga apnea de sueño obstructor, causando los pobres calidad del sueño, roncar, y a cansancio insuperable (Punjabi 2008; Drager 2011).

El trastorno del sueño underdiagnosed y a menudo pasado por alto esto representa un factor de riesgo importante para la enfermedad cardiovascular, la causa de la muerte principal en adultos americanos. Los datos indican que el apnea de sueño obstructor está asociado a un aumento del 68% en enfermedad cardíaca coronaria en los hombres (Gottlieb 2010). El apnea de sueño es común entre pacientes con paro cardíaco, y la tensión creciente en el corazón causado por el apnea de sueño puede promover la progresión del paro cardíaco (Kasai 2012). El apnea de sueño obstructor se puede también asociar al colesterol creciente, hipertensión (Drager 2011; Pedrosa 2011), tipo - diabetes 2 (Aronsohn 2010), mortalidad del cáncer (Nieto 2012), movimiento, y muerte (Yaggi 2005).

Factores de riesgo farmacológicos

El paro cardíaco se ha asociado al uso de varios prescripción y las drogas sin prescripción, incluyendo los agentes quimioterapéuticos (doxorubicin, daunorubicin, ciclofosfamida, fluorouracil 5); cocaína (Kenchaiah 2004); el antiinflamatorio no esteroideo droga (NSAIDs) con excepción de aspirin (página 2000); thiazolidinediones, una clase de drogas usadas para tratar la diabetes mellitus, que puede llevar a la retención flúida que puede complicar paro cardíaco existente; y doxazosin, una droga usada para tratar la hipertensión (Kenchaiah 2004).