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Paro cardíaco

El paro cardíaco es un término general que describe una variedad de causas patológicas y de factores que contribuyen que den lugar a la incapacidad del corazón para bombear suficiente sangre oxigenada en el cuerpo para cubrir demandas. El paro cardíaco puede convertirse rápidamente o gradualmente como a como consecuencia de una variedad de estados patológicos de la enfermedad incluyendo defectos estructurales del músculo cardíaco, enfermedad de la válvula cardiaca, enfermedad pulmonar (eg., paro cardíaco derecho-echado a un lado), la enfermedad de la arteria coronaria debido a la ateroesclerosis, la enfermedad de tiroides, y los glóbulos rojos bajos (anemia) para nombrar algunos (Foley 2012; Caza 2009; Heidenreich 2013; Brum 2011; Iwanaga 2010; Ferri 2013).

La incidencia del paro cardíaco está aumentando. Mientras que 5,8 millones de personas de paro cardíaco afectaron en los Estados Unidos en 2009, la asociación americana del corazón espera que este número hinche a más de 8 millones de individuos en 2030. Asimismo, los costes de la atención sanitaria asociados a cuidado del paro cardíaco se proyectan más que doble en este calendario, a partir de $31 mil millones en 2012 a $70 mil millones en 2030 (Weintraub 2010; Heidenreich 2013; Caza 2009).

Estas estadísticas severas son paralelo a las opciones convencionales en gran parte poco impresionantes del tratamiento médico para los pacientes del paro cardíaco. Un estudio anticipado de 19 años que implicaba sobre 13 000 voluntarios mostró que en hombres y mujeres sin paro cardíaco en la línea de fondo, más el de 60% de los que se encendieron posteriormente sufrir de paro cardíaco más adelante en vida hicieron para un resultado de la enfermedad cardíaca aterosclerótica (él 2001). A este punto, la vida Extension® ha identificado por lo menos 17 factores de riesgo independientes que deben ser manejados activamente si se va el riesgo del ataque del corazón a ser manejado óptimo, que es de importancia significativa puesto que el ataque del corazón anterior debido a la enfermedad de la arteria coronaria aterosclerótica es una causa importante para el paro cardíaco subsiguiente.  Desafortunadamente, la medicina de la corriente principal dirige con frecuencia solamente uno o dos factores que contribuyen para el riesgo del ataque del corazón, tal como tensión arterial alta y colesterol elevado. Esto deja individuos del envejecimiento expuestos a los estragos de los factores de riesgo desenfrenados del ataque del corazón tales como exceso de homocisteina, la vitamina escasa D, y desequilibrio y deficiencia de la hormona. Este descuido mortal es una razón fundamental que la enfermedad cardiovascular continúa plagando a tan muchos americanos (Faloon 2009).

Por ejemplo, un hueco importante en cuidado convencional del paro cardíaco es negligencia para el papel crítico que la testosterona desempeña en salud cardiovascular y el potencial para que la terapia del reemplazo de la testosterona mejore síntomas en pacientes del paro cardíaco. Un 25-30% estimado de hombres con paro cardíaco tiene niveles bajos de la testosterona, pero este factor de riesgo fácilmente corregible es pasado por alto por muchos médicos de la corriente principal (Malkin 2006; Malkin 2010; Giagulli 2013). Un comentario completo de estudios publicados reveló que la terapia del reemplazo de la testosterona por hasta 52 semanas en hombres con paro cardíaco dio lugar a una mejora significativa en la capacidad funcional comparada al placebo (Toma 2012). Estos resultados llevaron a los investigadores a comentar “dado las necesidades clínicas incumplidas, testosterona aparecen ser una terapia prometedora para mejorar capacidad funcional en pacientes con [el paro cardíaco].”

En contraste con las opciones convencionales relativamente poco impresionantes del tratamiento para los pacientes del paro cardíaco, una brecha importante en la investigación del paro cardíaco vino en 2013 con la presentación de los resultados tempranos del ensayo de la coenzima Q10 (CoQ10) de Q-SYMBIO. Este estudio de diez años innovador proporciona el fuerte apoyo para una recomendación hecha por Life Extension muchos años anteriores en el contexto de paro cardíaco. Este ensayo emocionante mostró que la suplementación CoQ10 mejora perceptiblemente supervivencia incluso para los pacientes con la clase severa III o IV paro cardíaco mientras que dramáticamente reduce la incidencia de la hospitalización. Específicamente, los pacientes del paro cardíaco que tomaron a 100 el magnesio de CoQ10 diario de tres veces eran perceptiblemente menos probables tener un evento cardiovascular importante y perceptiblemente menos probable morir de cualquier causa durante el período del estudio compararon al control sujetan (Mortensen 2013).

Como se muestra cerca en varios estudios conducidos por el miembro científico Peter H. Langsjoen del comité consultivo de Life Extension, el Doctor en Medicina, FACC, suplementación CoQ10 es especialmente importante para los individuos en la terapia de colesterol-baja del statin (inhibidores de la reductasa del CoA de HMG). Las medicaciones del Statin bloquean la biosíntesis del colesterol y de CoQ10, y estas drogas se han mostrado para empeorar la disfunción del músculo cardíaco en los pacientes del paro cardíaco (pH Langsjoen, Langsjoen, 2005; P Langsjoen, Littarru, 2005; Folkers 1990; Plata 2004). En un estudio, la disfunción diastólica (debilidad de músculo cardíaco) ocurrió adentro el 70% de pacientes previamente normales tratados con el magnesio 20 al día de Lipitor® por seis meses. Esta disfunción del músculo cardíaco era reversible con el magnesio 100 de CoQ10 tres veces diarias (plata 2004).

Aunque el paro cardíaco pueda ser una diagnosis espantosa, la aparición de varias estrategias terapéuticas nuevas y de la pruebas crecientes para la eficacia de una cierta esperanza adicional de la oferta natural de las intervenciones de ésos afligió con esta condición (Mortensen 2013).

Este protocolo resumirá la biología del paro cardíaco y cómo la condición es diagnosticada y tratada por la medicina convencional. Las estrategias avanzadas del tratamiento que experimentan la investigación activa serán revisadas, como la necesidad crítica de dirigir las causas subyacentes insidiosas numerosas del paro cardíaco. Además de varias terapias innovadoras y emergentes, los acercamientos alimenticios para mejorar tolerancia del ejercicio, la capacidad funcional, y la calidad de vida en pacientes con paro cardíaco serán presentados.

Pues el paro cardíaco es una punto final potencial para varias enfermedades cardiovasculares y metabólicas, una estrategia completa para el riesgo o el resultado de reducción al mínimo de la mejora del paro cardíaco debe también dirigir sus causas subyacentes. Por lo tanto, animan a los lectores a revisar los protocolos adicionales de Life Extension en ateroesclerosis y enfermedad cardiovascular, tensión arterial alta, arritmia cardiaca, gestión del colesterol, pérdida de la obesidad y de peso, diabetes, enfermedad de riñón, y regulación de la tiroides.