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Trasplante del órgano

La frecuencia creciente de las operaciones del trasplante de órgano durante las décadas ha dado lugar a algunas estadísticas alarmantes; la supervivencia de cinco años del tejido trasplantado es el solamente 50% para los trasplantes del pulmón, el 67% para los trasplantes del hígado y no mucho mejor para otros órganos (HRSA, 2008). Estas estadísticas tristes son atribuibles a la destrucción del tejido trasplantado por el sistema inmune del anfitrión (beneficiario del tejido), que lleva en última instancia al rechazo del órgano trasplantado.

A pesar del uso extenso de drogas inmunosupresivas y de adelantos en tecnología médica, el sistema inmune sigue siendo un factor formidable en el trasplante acertado del órgano (Malhotra, 2010).

Ciertos aspectos del sistema inmune son responsables de suprimir rechazo del trasplante de la inflamación y de la inhibición. Los componentes inhibitorios importantes del sistema inmune son registrode T, (o las células reguladoras de T). Los cytokines inflamatorios IL-1β, IL-2, IL-6, IL-15, IL-21 y TNFα, inhibiendo la función de las célulasdel registro de T y promoviendo la activación de T-células citotóxicas, son responsables de la intensidad del ataque contra el tejido trasplantado por el sistema inmune del anfitrión (Hanidziar, 2010).

Los nuevos hallazgos demuestran que los inhibidores del calcineurin (CNIs), drogas inmunosupresivas ancho-prescritas a los pacientes trasplantados, fall para dirigir una causa subyacente importante del rechazo del trasplante – niveles escasos de células protectorasdel registro de T.

Varios alimentos se han mostrado en estudios par-revisados para apuntar los cytokines inflamatorios específicos que son dual responsables del estímulo de T-células agresivas y de la supresión de las células protectorasdel registro de T.

Respuesta inmunológica al tejido extranjero

El tejido trasplantado contiene los componentes moleculares del sistema inmune del donante, conocidos como el complejo principal de la histocompatibilidad (MHC), juntado con el antígeno que presenta las células (APCs), que obran recíprocamente con el sistema inmune del anfitrión. Donante APCs, con la ayuda de MHCs, actuales péptidos (secciones de proteínas) derivados del tejido trasplantado a los receptores especializados, llamados receptores CB8, en ciertas T-células (glóbulos blancos implicados en inmunidad celular) del anfitrión. Las T-células del anfitrión reconocen que el péptido es extranjero y comienzan a viajar a través del cuerpo en busca de las células que contienen este péptido.

Las T-células del anfitrión ahora “se activan” y se programan para destruir las células del tejido trasplantado. Mientras que viajan las T-células activadas, secretan los cytokines inflamatorios que sirven reclutar y activar las T-células adicionales para ayudar a destruir las células extranjeras. Importantemente, estos cytokines estimulan una clase particularmente agresiva de T-células, llamada las células Th17, también. Este proceso culmina en la iniciación de una tormenta inflamatoria que accione el sistema inmune del anfitrión para montar un asalto hecho y derecho contra el tejido trasplantado.

Células del registro inflamatorio de Cytokinesy de T: Papeles fundamentales en tolerancia del tejido

El sistema inmune es más que “búsqueda-y-destruya” el mecanismo. Ciertos aspectos del sistema inmune son responsables de suprimir la inflamación y de inhibir la destrucción del tejido causada por las T-células activadas. Estos componentes inhibitorios del sistema inmune se conocen como las células de registro de T regulador, o de T. Las célulasdel registro de T son el contrapeso a las T-células agresivas, activadas. Sin célulasdel registro de T, nuestro sistema inmune atacaría constantemente nuestro propio tejido. De hecho, el papel de las célulasdel registro de T en la supresión de las enfermedades autoinmunes (e.g las enfermedades en las cuales el sistema inmune ataca el propio tejido del cuerpo, como artritis reumatoide, lupus, la enfermedad de Crohn, psoriasis, etc.) ha estado bien documentado (caminante, 2008).

Las célulasdel registro de T son críticas a la tolerancia de un allograft (trasplante genético no idéntico [todos los trasplantes humanos son allografts, a menos que el órgano se tome de un gemelo idéntico]). Más célulaspresentes en la circulación, cuanto más débil es del registro de T el ataque contra el tejido trasplantado (Demirkiran, 2006). Irónico, los mismos cytokines inflamatorios que estimulan las T-células agresivas también suprimen las célulasdel registro de T, promoviendo el ataque contra el tejido trasplantado a partir de dos ángulos.

Las célulasy las T-células del registro de T originan en el timo, un órgano especializado situado apenas detrás del esternón, entre los pulmones. Aquí, las células no funcionales del progenitor se convierten (distinga) en las células inmunomoduladoresdel registro de T, o las T-células citotóxicas agresivas, dependiendo de la exposición del cytokine.

Exposición a los niveles células del progenitor de las causas inflamatorias Il-1β, IL-6, o IL-21 de los cytokines a convertirse en las T-células agresivas, mientras que la exposición a los suficientes niveles de un cytokine antiinflamatoriosumamente especializado, llamados factor-β de transformación del crecimiento (TGFβ), induce la diferenciación en las célulasdel registro de T. Perceptiblemente, se ha mostrado que los niveles de IL-6 inhiben la capacidad de TGFβ de inducir con eficacia la diferenciación de las células del progenitor a las célulasdel registro de T, llevando a un aumento en el número de allograft-destruir las T-células citotóxicas. (Kimura, 2010; Hanidziar, 2010).

El papeles de los cytokines inflamatorios IL-1β, IL-2, IL-6, IL-15, IL-21 y TNFα en el rechazo del trasplante han sido bien estudiado. Inhibiendo la función de las célulasdel registro de T y promoviendo la activación de T-células, estos cytokines son responsables de la intensidad del ataque contra el tejido trasplantado por el sistema inmune del anfitrión (Hanidziar, 2010).

Una de las estrategias más eficaces para modular una inmunorespuesta sobre-agresiva contra tejido trasplantado es apuntar los cytokines inflamatorios específicos que son dual responsables del estímulo de T-células agresivas y de la supresión de las células protectorasdel registro de T.

Qué usted ha aprendido hasta ahora

  • El trasplante del órgano implica quirúrgico el substituir de un órgano que falla por un órgano sano de un donante.
  • El órgano donado no contiene la misma DNA que el beneficiario del trasplante. Por lo tanto, el sistema inmune del beneficiario reconoce que el órgano donado es extranjero e intenta eliminarlo, llevando para trasplantar el rechazo.
  • Los cytokines inflamatorios múltiples, como IL-1ß, IL-2, IL-6, IL-15, IL-21 y TNFa, estimulan las T-células citotóxicas para atacar el órgano trasplantado.
  • Células reguladoras de T, o célulasdel registro de T, ayuda para calmar el ataque contra el tejido trasplantado suprimiendo la actividad de T-células citotóxicas.
  • Los mismos cytokines inflamatorios que estimulan las T-células citotóxicas agresivas también inhiben la acción de las células protectorasdel registro de T, contribuyendo al rechazo del trasplante a partir de dos ángulos.
  • El alcance de los cytokines inflamatorios específicos responsables de estimular las T-células citotóxicas y de suprimir las célulasdel registro de T es un acercamiento racional a reducir la inmunorespuesta sobre-agresiva al tejido trasplantado.

Los compuestos naturales que apuntan Cytokines Favorable-inflamatorio implicaron en inmunología del trasplante

Curcumina

Los estudios de la curcumina, un componente del principio de la cúrcuma india de la especia, la han identificado como agente antiinflamatorio potente (Sikora, 2010). Particularmente, los estudios numerosos han revelado la capacidad de la curcumina de apuntar varios cytokines implicados en el rechazo del trasplante, incluyendo IL-1, IL-2, IL-6, IL-21 y TNFα (Jurrmann, 2005; Kim, 2009; Zhang, 2010; Xie, 2009).

Un estudio experimental encontró que la curcumina, conjuntamente con cyclosporine, mejoró perceptiblemente tiempo de supervivencia en los animales que recibieron un trasplante cardiaco de donantes con genotipos incompatibles. Los animales trataron con curcumina y el cyclosporine sobrevivió para una media de 28,5 – 35,6 días después de recibir un trasplante, comparada a los animales no tratados, que sobrevivieron una media de solamente 9,1 días. El efecto de la combinación de curcumina y de cyclosporine era mayor que el efecto de cualquiera uno solo. Los autores concluyeron que la curcumina es eficaz como coadyuvante nuevo para la modulación del sistema inmune ambos in vivo y in vitro (Chueh, 2003).

A examine más de cerca los efectos inmunomoduladores de la especia, investigadores analizaba los efectos de la curcumina sobre los linfocitos de los pacientes trasplantados renales que experimentaban el rechazo del trasplante. Encontraron que el uso de la dosis-dependiente de la curcumina disminuyó la inducción de la interferón-alfa (un cytokine inflamatorio) en culturas de los pacientes que experimentaban el rechazo agudo (38.3%-18.3%) y de ésos que experimentaban el rechazo crónico (40.6%-12.9%), en comparación con culturas no tratadas correspondientes. Además, el equipo también observó que la curcumina podía inhibir la activación del β nuclear de la kappa del factor (β de N-F-Kappa), de un factor inflamatorio de la transcripción, e inhibe la proliferación de T-células, teniendo un efecto sinérgico cuando estaba combinada con cyclosporine. Los investigadores concluyeron que la curcumina era un coadyuvante farmacológico seguro que se utilizará con cyclosporine, y pueden suprimir con eficacia la inducción inflamatoria del cytokine después del trasplante renal (Bharti, 2010).

La curcumina también se ha mostrado para combatir la insuficiencia renal aguda y la tensión oxidativa relacionada causadas por la administración crónica del cyclosporine en un modelo animal. Los investigadores administraron una dosis de la curcumina, equivalente al magnesio áspero 145 para un ser humano de 60 kilogramos, a los animales, junto con el cyclosporine por 21 días. Fue mostrado que los niveles elevados marcado reducidos de la curcumina de las sustancias reactivas del ácido tiobarbitúrico (marcadores de la tensión oxidativa), de disfunción renal perceptiblemente atenuada, creciente los niveles de la dismutasa y de la catalasa antioxidantes del superóxido de las enzimas y morfología renal alterada normalizada en los animales tratados cyclosporine (Tirkey, 2005).

Aceite de pescado

Los ácidos grasos Omega-3, también sabidos para sus propiedades antiinflamatorias potentes, son capaces de suprimir los cytokines inflamatorios IL-1, IL-2, IL-6, IL-15 y TNFα (Cooper, 1993; Manzoni, 2009; Wang, 2008; Muurling, 2003).

Los investigadores examinaron la función endotelial, según lo medida por la vasodilatación dependiente del endotelio, de siete pacientes trasplantados cardiacos que consumieron el magnesio 5.000 de EPA más el diario del DHA por tres semanas y comparada los resultados a las de siete pacientes cardiacos del control del trasplante que no recibieron el aceite de pescado. Los investigadores encontraron que la vasodilatación dependiente del endotelio fue mejorada perceptiblemente en el grupo del aceite de pescado (el +14% al +15%), mientras que empeoró en el grupo de control durante el período del estudio (- el 1% a -9%) (Fleischhauer, 1993).

En otro estudio, los investigadores examinaron el efecto de seis gramos de aceite de pescado tomados diariamente para un mes en 40 pacientes tratados cyclosporine que habían recibido un riñón trasplantado. Fue encontrado que los pacientes aceite-tratados los pescados mostraron una recuperación perceptiblemente mejor de la función renal después de que un episodio histológico confirmado del rechazo comparara al control. Los investigadores se encendieron concluir que los “suplementos dietéticos con el aceite de pescado influencian favorable la función renal en la fase de la recuperación que sigue un episodio del rechazo en beneficiarios renales cyclosporine-tratados del trasplante” (Homan van der Hide, 1992).

Para evaluar la seguridad perioperative del aceite de pescado en una población del trasplante, los investigadores evaluaron hemodinámico, la bioquímica y parámetros hematológicos en los beneficiarios del riñón que recibieron el aceite de pescado intravenoso por cinco días postoperatoriamente. Los investigadores concluyeron que “un dministration de [los ácidos grasos omega-3] es seguro en donantes de órganos y en beneficiarios del riñón” (cantante, 2004).

En 2008, los investigadores encontraron que el aceite de pescado dietético reduce perceptiblemente la severidad del rechazo al pequeño tejido trasplantado del intestino en un modelo animal. También encontraron que el aceite de pescado alteró favorable la expresión de varios genes implicados en el rechazo del allograft, y redujeron el índice de apoptosis de las células del injerto. Se encendieron concluir que “los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 pueden suprimir el rechazo a las células de la mucosa del allograft a la hora del rechazo crónico en el pequeño trasplante intestinal, que puede ser significativo en el aumento del índice de la supervivencia de allograft, retrasando la disfunción crónica, y prolongando el curso de la vida del allograft y del aceptador.” (Kun, 2008).

Además, el aceite de pescado fue mostrado para estimular la producción del factor-β de transformación del crecimientodel cytokine antiinflamatorio muy importante (TGFβ) y para disminuir el nivel de circular las T-células citotóxicas en las mujeres embarazadas que recibían 500 el magnesio DHA y 150 diario del magnesio EPA. La suplementación del aceite de pescado fue asociada a la producción reducida de cytokines inflamatorios múltiples. (Krauss-Etschmann, 2008).

Resveratrol

Los estudios conducidos en el resveratrol proporcionan la prueba evidente que sugiere que pueda ayudar a calmar la tormenta del cytokine y a prolongar la supervivencia del tejido trasplantado. El Resveratrol se ha mostrado para atenuar la acción de los cytokines IL-1β, IL-2, IL-6 y TNFα (Shakibaei, 2007; Yu 2005; Wung, 2005; Leiro, 2010).

El Resveratrol, en una dosis equivalente al magnesio 967 para un ser humano de 60 kilogramos, fue mostrado perceptiblemente al tiempo de supervivencia del aumento de los animales que recibieron un trasplante genético incompatible del hígado. Además, el resveratrol también redujo los niveles de T-células citotóxicas (Wu, 2006).

En un modelo del injerto de piel, usado para estudiar el rechazo del trasplante, las ratas complementadas con las dosis relativamente pequeñas del resveratrol, equivalentes al magnesio aproximadamente 5 para un ser humano de 60 kilogramos, tenía prolongación notable del plazo antes de que sus injertos de piel fueran rechazados. El solamente ~20% de los allografts en el grupo de control sobrevivieron mayor de nueve días posts-operación, comparada a 100% de los injertos en el grupo que recibía el resveratrol. Los investigadores observaron que el resveratrol redujo perceptiblemente la infiltración de T-células y de la necrosis en el tejido de injerto (Hsieh, 2007).

Polifenoles del té verde y negro

Los compuestos en té verde y negro se han identificado como particularmente agentes antiinflamatorios potentes (de Mejia EG., 2009). Los estudios han mostrado que los componentes del té son inhibidores potentes de IL-1β, de Il-2, de IL-6 y de TNFα (policía motorizado, 2004; Wu, 2009; Hosokawa, 2010; Yuan, 2006).

La salud cardiovascular es una preocupación importante por beneficiarios del trasplante, especialmente porque el cyclosporine, una droga inmunosupresiva ampliamente utilizada después del trasplante del órgano, se sabe para empeorar la función endotelial (Morris, 2000).

El consumo del té negro fue mostrado para mejorar dramáticamente la función endotelial, según lo medido por el diámetro de la vasodilatación flujo-mediada y de la arteria braquial, en un estudio de los pacientes trasplantados renales envejecidos 25 – 50 años. Los investigadores se encendieron concluir eso “basada en nuestro estudio, consumo a corto plazo de té negro pueden mejorar la función endotelial y la vasodilatación arterial dependiente del endotelio en beneficiarios renales del trasplante” (Ardalan, 2007).

Quercetina

La quercetina flavonoide se encuentra en cantidades significativas en manzanas, cebollas, uvas y agrios. La quercetina se sabe para modular la acción de varios cytokines inflamatorios que estén de preocupación especial a los beneficiarios del trasplante, incluyendo IL-1β, IL-2, IL-6, IL-15 y TNFα (Ying, 2009; Yu, 2008; Liu, 2005; Karlsen, 2010; Ruiz, 2007).

La quercetina, conjuntamente con la vitamina E, también se ha mostrado in vitro para combatir los efectos hepatotóxicos del cyclosporine. Los investigadores encontraron que el cyclosporine atenuado combinación indujo la tensión oxidativa restaurando la actividad de la peroxidasa y de la catalasa antioxidantes del glutatión de las enzimas. Concluyeron que “nuestros datos demuestran que la vitamina E y la quercetina desempeñan un papel protector contra el desequilibrio sacado por cyclosporine entre la producción de radicales libres y los sistemas de defensa antioxidantes, y sugieren que una combinación de estos dos antioxidantes pueda encontrar el uso clínico donde está una consecuencia el daño celular de la especie reactiva del oxígeno” (Mostafavi-vierta, 2008).

En vista de los efectos represivos del cytokine de la quercetina, un equipo de investigadores evaluó el impacto de la quercetina en la proliferación de T-células. El equipo encontró que la quercetina inhibió perceptiblemente la proliferación del linfocito T, sugiriendo que puede ser eficaz en la reducción del rechazo del trasplante. Concluyeron “estos resultados sugieren el uso potencial de estos phytochemicals selectos para tratar autoinmune y los pacientes trasplantados…” (Hushmendy, 2009).

Vitamina D

Los estudios publicados han revelado estos últimos años un número asombroso de ventajas atribuibles a la vitamina D. Entre estas ventajas, la modulación de la actividad de cytokines inflamatorios múltiples es especialmente importante en el contexto del trasplante del órgano.

Los investigadores descubrieron recientemente que la vitamina D podía prevenir un aumento mediado cyclosporine en los cytokines inflamatorios IL-1β, IL-6 y TNFα en un modelo animal (Spolidorio, 2010). La vitamina D, conjuntamente con cyclosporine, redujo perceptiblemente la producción de IL-2 y la proliferación de T-células, y prolongó sumamente supervivencia del allograft en un modelo animal del trasplante del hígado. Los autores de este estudio se encendieron concluir que la vitamina D es eficaz como adjunto a la terapia inmunosupresiva para la prevención y el tratamiento del rechazo del injerto del hígado (Zhang, 2006).

Un estudio muy importante 2009 vertió la luz en apenas cómo la suplementación crítica de la vitamina D está para los beneficiarios del trasplante. Los investigadores examinaron la relación entre los niveles de sangre de la forma activa de la vitamina D (1,25-dihydroxy vitamina D) y tasas de mortalidad anuales de pacientes trasplantados del corazón.

Encontraron que “la mortalidaddel ne-año de o era 3,7 por 100 personas-año en el tertile con [1,25-dihydroxy la vitamina D] las concentraciones más altas, 13,2 por 100 personas-año en el tertile intermedio y 32,1 por 100 personas-año en el tertile con [1,25-dihydroxy la vitamina D] las concentraciones más bajas.”

Esto significa que la tasa de mortalidad estaba sobre ocho veces más arriba en un posts-trasplante del año en el grupo con los niveles de una mitad sangre más bajos de la vitamina activa D comparada al grupo con el una mitad más alto de los niveles de la vitamina activa D. Los investigadores también encontraron que niveles de sangre más altos de la vitamina D fueron asociados a los niveles inferiores de la proteína C-reactiva del marcador inflamatorio, así como el cytokine TNFα (Zittermann, 2009).