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Desintoxicación de metales pesados

Desarrollo de la toxicidad de metales pesados

Los resultados de la severidad y de la salud de la exposición de metales pesados tóxica dependen de varios factores, incluyendo el tipo y la forma del elemento, la ruta de la exposición (oral/inhalación/tópico/ocular), la duración de la exposición (aguda contra crónico), y de la susceptibilidad individual de una persona (CDC 2012).

Las toxicidades agudas se presentan de exposiciones súbitas a las cantidades sustanciales de algunos metales (por ejemplo de la exposición profesional al polvo de aluminio o a romper un termómetro con mercurio) y afectan típicamente a los sistemas múltiples del órgano, comúnmente la zona del SOLDADO ENROLLADO EN EL EJÉRCITO, el sistema cardiovascular, el sistema nervioso, el sistema endocrino, los riñones, el pelo, y los clavos (Jang 2011). Las exposiciones agudas a algunos metales (mercurio, oro, níquel, y otros) pueden también causar las reacciones (alérgicas) de la hipersensibilidad (Sinicropi 2010).

Las toxicidades crónicas se manifiestan como condiciones que desarrollen períodos extendidos demasiado de la exposición crónica a las concentraciones relativamente bajas (eg., exposición ambiental continua). Los síntomas de la toxicidad de metales pesados crónica (descrita más adelante en este protocolo) pueden ser similares a otras condiciones de salud y no se pueden reconocer inmediatamente como intoxicaciones. El riesgo de cáncer creciente es una característica común de la exposición crónica a ciertos metales; el mecanismo exacto de su carcinogenicidad no se entiende totalmente, aunque muchos sean mutágenos débiles (daño de la DNA de la causa), puedan interrumpir la expresión génica, y desregularicen el crecimiento y el desarrollo (Galanis 2009) de la célula. Pueden también interferir con los sistemas naturales de la reparación de la DNA (Koedrith 2011). Además, ciertos metales pueden afectar a la expresión génica y alterar la función del gen (Arita 2009; Martínez-Zamudio 2011).

La agencia internacional para la investigación sobre el cáncer (CIRC) ha clasificado varios metales basados en su carcinogenicidad potencial a los seres humanos. Los metales del grupo 1 incluyen el arsénico y los compuestos del arsénico, cadmio, galio, y los compuestos del níquel. El grupo 2B (agentes carcinógenos posibles) incluye el cobalto y los compuestos del cobalto (Sinicropi 2010; Galanis 2009).