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Pérdida de oído y zumbido

Causas de y factores de riesgo para la pérdida de oído

Varios factores de riesgo pueden predisponer a una persona a la pérdida de oído. Aunque la edad de avance sea el factor de riesgo más importante, la gente con enfermedad cardíaca, la tensión arterial alta, la diabetes y antecedentes de fumador extensos es más probable desarrollar la pérdida de oído (Helzner 2005; Bielefeld 2010). La otosclerosis, una condición que implica crecimiento anormal del hueso dentro del oído medio, se asocia a la pérdida de oído conductor y sensorineural (Liktor 2012; Ealy 2011; Bloch 2012; Deggouj 2009). Además, la pérdida de oído es más común en los hombres (Agrawal 2008).

Exposición de ruido. La exposición repetida a los fuertes ruidos de fuentes profesionales, de actividades recreativas, o de armas de fuego correlaciona fuertemente con un riesgo creciente de unilateral (pérdida de oído en un oído), de bilateral (pérdida de oído en ambos oídos), y la pérdida de oído de alta frecuencia (Agrawal 2008). Según un informe 2007, exponen a aproximadamente 30 millones de americanos a los niveles peligrosos de ruido diarios, con 10 millones de adultos y 5,2 millones de niños afectados por la pérdida de oído irreversible debido a la exposición de ruido excesivo (Seidman 2010). Además, la pérdida de oído inducida por el ruido es la sola categoría más grande de enfermedad profesional compensada en Europa (Mitchell 2009).

El instituto nacional de la seguridad y sanidad profesional considera los niveles de ruidos sobre 85 decibelios ser dañinos (pantano 2011). Aunque los niveles continuos de fuerte ruido sean peligrosos, el ruido de impulso (es decir, explosiones grandes del fuerte ruido) puede también dañar la audiencia. De hecho, la investigación sugiere que la exposición corta al ruido muy fuerte, tal como eso experimentada por los soldados, pueda ser más perjudicial al sistema auditivo que el ruido continuo (Clifford 2009).

No sólo el ruido excesivo daña la audiencia, él puede también aumentar la presión arterial y el ritmo cardíaco, aumentar la tensión fisiológica, y aumentar los niveles del cortisol (Seidman 2010). Los niveles elevados del cortisol se asocian a un riesgo creciente de osteoporosis, rico en colesterol, de hipertensión, y de resistencia a la insulina (Tsigos 2002).

Drogas ototóxicas. Algunas drogas tienen el potencial para causar pérdida de oído o zumbido porque son tóxicas al oído o “ototóxicas”. Los ejemplos de drogas ototóxicas incluyen altas dosis de aspirin, de algunos antibióticos, de algunas drogas de la quimioterapia, y de algunas medicaciones antiinflamatorias (Verdel 2008; Ligezinski 2002; Rybak 2007; Wecker 2004; Puel 2007). Por ejemplo, las altas dosis de aspirin en el rango del diario del magnesio 2.000 a 4.000 pueden causar zumbido y pérdida de oído vía efectos periféricos sobre la cóclea y efectos centrales sobre los nervios implicados en la audiencia. Estos efectos se desploman generalmente en el plazo de un a tres días de interrumpir aspirin (Stolzberg 2012; McFadden 1984; Carlyon 1993; Día 1989). El riesgo de desarrollar pérdida de oído inducida por las drogas es mayor en ésos con los desordenes de la salud empeorada del riñón o del oido interno (Ligezinski 2002).