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Déficit de atención/desorden de la hiperactividad (ADHD)

Fondo

El concepto de tratar comportamiento aberrante de la niñez como desorden médico fecha desde los 1700s y ha sido siempre cargado con la controversia con respecto qué constituye una “enfermedad” en comparación con típico, no obstante difícil, comportamiento de la niñez (Taylor 2011). La diagnosis y el tratamiento de ADHD, especialmente entre niños, continúa siguiendo siendo un tema caliente discutido que tantos aspectos de la condición son hoy subjetivos y diversos sistemas para clasificar la enfermedad son de uso frecuente por los médicos de los países diferentes (Parens 2009).

Los avances tecnológicos en técnicas neuroimaging han permitido que los científicos observen los cerebros de los niños diagnosticados con ADHD y que lo comparen a los de adolescentes sin la condición. Varios estudios han identificado diferencias sutiles en estructura o la función del cerebro entre niños de ADHD. Por ejemplo, un estudio que empleaba la proyección de imagen de resonancia magnética funcional (fMRI) mostró que las redes del cerebro en niños con ADHD activan en diversos modelos comparados a los cerebros de los niños sanos (Massat 2012). Otros estudios sugieren que los cerebros de los niños de ADHD exhiban variaciones en el volumen o la densidad de las diversas regiones del cerebro comparadas con los niños no--ADHD (De La Fuente 2013; Pastura 2011; Tomasi 2012).

Las pruebas sugieren que varios aspectos de la variación en la función del cerebro observada en ADHD sean atenuados por las drogas psicoestimulantes tales como methylphenidate. Esto ha llevado a algunos investigadores a especular que la reversión de la estructura y de la actividad de red del cerebro a normal puede ser la base de las ventajas terapéuticas de las drogas psicoestimulantes (chaqueta de punto 2013; Kasparek 2013).