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Déficit de atención/desorden de la hiperactividad (ADHD)

La diagnosis del déficit de atención/del desorden de la hiperactividad (ADHD) es cargada con la controversia que implica el discusión apasionado entre los profesionales de la atención sanitaria, los responsables políticos, los educadores, y los padres.

Usando el manual de diagnóstico y estadístico de los criterios de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM), ADHD se caracteriza como desorden neuropsiquiátrico que incluya la falta de atención, el impulsivity, y la hiperactividad. Basado sobre criterios de diagnóstico de DSM, las estimaciones sugieren que ésa dondequiera a partir de la 5-10% de niños escuela-envejecidos puede tener ADHD; sin embargo, los adultos pueden también exhibir las muestras y los síntomas constantes con los criterios de diagnóstico de DSM-IV (Scahill 2000).

Los cambios introducidos en DSM-5 incluyen el ensanchamiento de la definición de ADHD incluyendo más ejemplos de comportamientos de diagnóstico y aumentando la edad máxima del inicio del síntoma a partir del 7 a 12 años, llevando a las preocupaciones que los procesos de desarrollo normales tales como desasosiego y factor de distracción puberales se podrían diagnosticar como ADHD. Además, los criterios de diagnóstico para los adultos con ADHD están presentes por primera vez (Thomas 2013). Éstos junto con otros cambios incorporados en DSM-5 se predicen para aumentar el predominio de ADHD en los próximos años, sobre todo en adultos y adolescentes, pero posiblemente también en los niños (Dalsgaard 2013).

ADHD es una condición compleja y polémica que implica probablemente los factores biológicos y ambientales (De La Fuente 2013). Las genéticas se piensan para desempeñar un papel importante como niños llevados a los padres con ADHD tienen un riesgo creciente de desarrollar la condición (Franke 2012; Thapar 2013). Hay también un ciertas pruebas que la estructura y/o la función del cerebro está perturbada en ADHD (2000 sano; Schneider 2006; Emond 2009; Kasparek 2013; del Campo 2013). Por ejemplo, las alteraciones en las redes del cerebro que gobiernan la atención y la emoción se han observado en pacientes con ADHD (De La Fuente 2013; Conrado 2010; Edel 2010; Gow, Sumich 2013). El hasta 60% de niños de la escuela-edad con ADHD pueden continuar experimentando síntomas en la edad adulta (Burbach 2010; O'Neill 2013; Sims 2012; Pearson 2012; Parker 2013; Akinbami 2011).

La medicina de la corriente principal confía pesadamente en las drogas potentes del estimulante de la clase de la droga de la anfetamina (eg., Adderall®) y del methylphenidate (eg., Ritalin®) para tratar síntomas de ADHD. Esto no es ideal por varias razones, incluyendo el hecho de que el methylphenidate puede inducir daño del lípido en ciertas regiones del cerebro (Schmitz, Scherer, Machado 2012; Comim 2013) y puede causar anormalidades en el cerebro el convertirse (2013 urbano). Las drogas del estimulante ADHD pueden causar a otros efectos secundarios también, por ejemplo la supresión del crecimiento, problemas del sueño, la pérdida de apetito, y la presión arterial y el ritmo cardíaco crecientes (Parker 2013).

Las buenas noticias son que se han evaluado varias intervenciones integrantes y promesa de la demostración en la ayuda mantiene el foco y la atención. Por ejemplo, la suplementación con los ácidos grasos omega-3 y el magnesio así como experimentando terapia del neurofeedback se han mostrado para ofrecer la considerable ventaja a ésas afectadas por ADHD (Hariprasad 2013; Rutledge 2012; Arns 2009; Arnold 2013; Mousain-Bosc 2006).

Sobre la lectura de este protocolo usted adquirirá una comprensión básica de ADHD. Usted también aprenderá cómo las medicaciones convencionales trabajan para tratar ADHD y sobre sus efectos secundarios molestos. Además, vario la novela y las estrategias de gestión emergentes de ADHD y las intervenciones integrantes científico-estudiadas serán presentadas.