Liquidación de la primavera de Life Extension

Cáncer endometrial

Estrategias de gestión dietéticas y de la forma de vida

Aumente la actividad física y mantenga un peso sano

Los estudios epidemiológicos han mostrado que la actividad física creciente está asociada a una reducción del hasta 30% en el riesgo de desarrollar el cáncer endometrial (Cust 2011). La inactividad y la obesidad físicas son factores de riesgo bien documentados asociados al desarrollo del cáncer endometrial (Terry 1999; Goodman, Hankin 1997; Atenuador 2009). Esto se puede atribuir a los aumentos significativos en la exposición del endometrio al estrógeno generado por los depósitos del tejido graso. Varios estudios han mostrado que la obesidad aumenta el riesgo de cáncer endometrial cerca sobre cuádruple, y la forma de vida sedentaria puede aumentar el riesgo en el hasta 46% (Wynder 1966; Goodman, Hankin 1997; Atenuador 2009; Terry 1999; Schouten 2004). Un estudio terminado en 2011 encontró que mientras que las mujeres gordas tenían 1,5 veces el riesgo de desarrollar el cáncer endometrial comparado a las mujeres en un peso sano, las mujeres obesas tenían casi 5 veces el riesgo de una mujer del normal-peso de desarrollar la enfermedad. Importantemente, las mujeres que experimentaron un aumento de peso del 35% en su 20s desarrollaron el cáncer endometrial aproximadamente 10 años anterior comparado a las mujeres sin tales cambios del peso temprano en sus vidas (Lu 2011).

La realización de un peso sano puede ser uno de los cambios más impactful de la forma de vida que las mujeres pueden realizar para reducir riesgo de cáncer endometrial y potencialmente para mejorar resultados del tratamiento. La vida Extension® ha desarrollado un protocolo completo de la pérdida de la obesidad y de peso que resume varias estrategias que puedan ayudar a alcanzar un peso sano.

Reduzca a Sugar Intake y evite el tipo - diabetes 2

Aunque tipo - han observado a 2 mujeres diabéticas por muchas décadas para tener un riesgo más alto de desarrollar el cáncer endometrial, la contribución real de la resistencia a la insulina y la diabetes hacia desarrollar el cáncer endometrial se ha apreciado solamente relativamente recientemente (Soliman 2006; Berstein 2004). Puesto que la diabetes lleva típicamente al aumento de peso, y porque los depósitos gordos en gente gorda y obesa secretan el estrógeno que promueve el desarrollo del cáncer endometrial, fue pensado que la contribución de la diabetes al riesgo de cáncer endometrial era solamente indirecta. Ahora se entiende que las mujeres diabéticas, no-obesas que son de otra manera sanas continúan estando en un riesgo más alto de desarrollar el cáncer endometrial (Weiderpass 2000; Burzawa 2011; Soliman 2006; Berstein 2004). Esta información es apoyada por el hecho de que el metformin, un agente antidiabético, aparece mantener considerable promesa en la prevención del cáncer endometrial (Zhang 2011; Xie 2011). El papel potencial del metformin en la prevención y del tratamiento del cáncer endometrial se resume a fondo anterior en la esta sección “de las terapias nuevas y emergentes” del protocolo en. Además, varias estrategias para alcanzar la regulación sana de la glucosa están disponibles en el protocolo de la diabetes.

Adhiérase a un modelo dietético mediterráneo

El modelo dietético tradicional de poblaciones de la región mediterránea ha venido ser mirado como uno de los estilos más sanos de la consumición del mundo. Centrándose sobre los granos enteros, verduras, frutas, aceite de oliva, pescados, lechería moderada, y vino, la dieta mediterránea se ha mostrado en un cuerpo grande de la literatura científica publicada para reducir el riesgo de varias de dolencias más prominentes de hoy incluyendo obesidad, enfermedad cardiovascular, y el cáncer (Hadziabdić 2012; Altomare 2013). Por consiguiente, los índices de cáncer endometrial en la región mediterránea son más bajos que en los Estados Unidos y el Reino Unido, y esta discrepancia es probablemente debida, por lo menos en parte, a las diferencias en estilos de la consumición entre estas regiones. De hecho, se ha estimado que el 10% de casos del cáncer endometrial podrían ser prevenidos si las sociedades “occidentales” desplazaron a una dieta mediterránea (Trichopoulou 2000). En un estudio, la adherencia a una dieta “occidental”, que es alta en grasas saturadas y animales así como carbohidratos refinados, fue asociada a un riesgo creciente el 60% de cáncer endometrial (Dalvi 2007).