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Cáncer endometrial

Tratamiento convencional

La cirugía es el apoyo principal del tratamiento en la mayoría de los casos del cáncer endometrial aislado. La radioterapia, la terapia de la hormona, y la quimioterapia se pueden utilizar para complementar cirugía en estos casos, pero juegan más de un papel en el tratamiento del cáncer periódico o difundido para el cual la cirugía es poco probable ser curativa (Wright 2012; Arora 2012; Panadero 2007).

Cirugía

Los pacientes con el cáncer endometrial de la etapa I experimentan típicamente la histerectomia (IE, retiro del útero). Para permitir el retiro máximo de lesiones cacerígenas, los tubos de falopio y los ovarios también se quitan en un procedimiento llamado una salpingo-ooforectomía bilateral (BSO) (Lewandowski 1990; Juretzka 2005). El retiro del útero a través del abdomen (histerectomia abdominal) puede ofrecer algunas ventajas sobre histerectomia vaginal, puesto que el procedimiento anterior permite que el cirujano examine directamente la pared abdominal y la cavidad y quite los tejidos para la biopsia (Wright 2012; Amant 2005; Arora 2012; Kristensen 2004). La histerectomia Laparoscopic es una opción menos invasor que ha ganado renombre. Esta técnica implica pequeñas incisiones en el abdomen y los instrumentos especializados para la visualización y el retiro del tejido (Fram 2013; Kaiser Permanente [sin fecha]).

Radioterapia

Mientras que la cirugía solamente es una buena opción del tratamiento en mujeres con el cáncer endometrial poco arriesgado, los pacientes con los estados avanzados de la enfermedad experimentan típicamente BSO conjuntamente con la radioterapia (RT), especialmente si él tiene enfermedad de alto riesgo (Creutzberg 2011). La radiación se entrega típicamente con el uso de un haz externo (EBRT) o vía un dispositivo implantado internamente (IE, brachytherapy vaginal) (la queja 2000; Nout 2010; Creutzberg 2011).

Quimioterapia

La quimioterapia se puede prescribir a los pacientes después del útero y los tejidos localmente afectados se quitan quirúrgico.  Las mujeres con avanzado y/o cáncer endometrial periódico son las drogas quimioterapéuticas típicamente prescritas que pueden incluir el carboplatin (Paraplatin®), paclitaxel (Taxol®), doxorubicin (Adriamycin®), y otros (Akram 2005; Duska 2005; Randall 2006; Shimada 2007).

Aunque tanto como 40-60% de enfermos de cáncer endometriales responde inicialmente a la quimioterapia, las repeticiones puedan aparecer después solamente de algunos meses. Aproximadamente 10-15% de pacientes con repeticiones de la experiencia del cáncer endometrial del primero tiempo. Algunos estudios divulgaron índices de la repetición del cerca de 50% en la enfermedad avanzada (Emons 2000; Amant 2005; Odagiri 2011).

Terapia de la hormona

Puesto que los estrógenos pueden promover el desarrollo y la progresión del cáncer endometrial, el tratamiento con el sintético progesterona-como las drogas llamadas las progestinas era una de las primeras intervenciones farmacológicas desarrolladas (Lewis 1974; Apgar 2000).

Las progestinas sintéticas se administran típicamente oral en forma de la píldora, pero se pueden también inyectar intramuscular, como en el caso del acetato del medroxyprogesterone (MPA, o de Depo-Provera®) (Hesselius 1981; Kaunitz 1994; Apgar 2000; Ushijima 2007; Parque 2013). La terapia sintética de la progestina se ha mostrado solamente para ser eficaz en los enfermos de cáncer endometriales cuyos tumores expresan la molécula de la blanco de la progesterona, el receptor de la progesterona (Dai 2002; Dai 2005; Punnonen 1993; Creasman 1993; Fukuda 1998; Banno 2012).

Esta forma de tratamiento contra el cáncer se administra típicamente a los pacientes que no pueden experimentar cirugía, requiere el tratamiento paliativo, o cuando el cáncer ocurre en las mujeres de la edad de maternidad que quieren tener niños después de la diagnosis (Apgar 2000; Emons 2000; Banno 2012). Los pacientes en necesidad sintética de la terapia de la progestina de ser supervisado de cerca como la enfermedad pueden progresar durante o después de este tratamiento (ACS 2013b).

La progesterona natural también ejerce varios efectos anticáncer en el tejido endometrial, relacionado sobre todo con la diferenciación de célula. En un estudio experimental, la administración de la progesterona a las células cancerosas endometriales redujo la proliferación de célula cancerosa activando los reguladores metabólicos conocidos como p21 y p27. Además, tratamiento con la progesterona llevada a una reducción en la expresión de varias moléculas celulares de la adherencia que las células cancerosas utilizan para atar a los tejidos normales y para separar (Dai 2002). En un estudio que siguió a 12 mujeres con la etapa I, califique 1 cáncer endometrial por hasta 36 meses, poniendo un dispositivo intrauterino progesterona-que contiene dio lugar a biopsias negativas en 12 meses en 6 de 8 pacientes (Montz 2002).

Un estudio experimental usando las células cancerosas endometriales encontró que la progesterona aumentó los efectos antitumores de la vitamina D upregulating la expresión de la blanco de la d de la vitamina, el receptor de la vitamina D (Lee 2013). En otro estudio de laboratorio, administración simultánea de una forma metabólico activa de la vitamina D (IE, dihydroxyvitamin 1,25 D3) y progesterona llevada a un upregulation significativo de las proteínas que ayudan a refrenar crecimiento y la metástasis del tumor en las células cancerosas endometriales (Nguyen 2011). Estos resultados intrigantes sugieren que las mujeres que experimentan la terapia de la progesterona para el cáncer endometrial puedan poder alcanzar un resultado más deseable asegurando sus niveles de sangre de 25 que el hydroxyvitamin D está en la gama óptima, aunque los estudios tengan todavía probar esta hipótesis.