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Cáncer endometrial

El cáncer uterino incluye el cáncer del forro interior (endometrio) así como de los tumores que implican el margen muscular externo del útero (sarcomas uterinos). El cáncer uterino del forro interior del útero, llamado cáncer endometrial, comprende el cerca de 95% de cánceres uterinos, y es el cáncer ginecológico más común del mundo occidental (Bakkum-Gamez 2008; Plataniotis 2010; Llaurado 2012; Amant 2005; Rahaman 2003). Las estimaciones americanas de la Sociedad del Cáncer para 2013 indican que 49 560 mujeres en los Estados Unidos desarrollarán el cáncer endometrial y 8190 perderán sus vidas a esta enfermedad (ACS 2013a). La mayoría de los cánceres endometriales aparecen en mujeres entre las edades 60 y 70, pero algunos ocurren antes de la edad 40 (A.D.A.M. 2012). El cáncer del útero lo más frecuentemente implica el endometrio; por lo tanto, el cáncer endometrial será el foco de este protocolo (Acharya 2005; Amant 2005; A.D.A.M. 2012).

El cáncer endometrial es una enfermedad multifactorial, pero uno de los factores de riesgo más fuertes es exposición a exceso de estrógeno y/o a una falta relativa de progesterona (Amant 2005; Lee 2012; Carlson 2012). Esto es porque el estrógeno estimula el crecimiento rápido de células endometriales, mientras que la progesterona contradice esta acción. La exposición a largo plazo al estrógeno sin oposición puede llevar al crecimiento acelerado o anormal de células endometriales, y puede llevar en algunos casos a la formación del tumor. Los estudios numerosos han mostrado que el tratamiento con la terapia de reemplazo hormonal convencional que consiste en el estrógeno sin oposición (estrógeno sin un progestógeno) lleva a un riesgo creciente de desarrollar el cáncer endometrial (Berstein 2002; Amant 2005; Aspérula 1994; Beral 2005). Además de terapia sin oposición del estrógeno, otros factores de riesgo que se han asociado al cáncer endometrial incluyen obesidad, la diabetes, y dietas arriba en las grasas del azúcar, animales, y el colesterol (Goodman, Hankin 1997; Hu 2003;  Friberg 2011; Nakamura 2011; Atenuador 2009; McTiernan 2010).

Afortunadamente, la supervivencia y las tarifas de la curación para el cáncer endometrial son relativamente altas (Duong 2011; A.D.A.M. 2012). Esto es porque la sangría vaginal anormal está a menudo entre las primeras muestras del cáncer endometrial, incitando a mujeres visitar a su ginecólogo y recibir típicamente un diagnóstico precoz y un tratamiento (Duong 2011, EL-Sahwi 2012). La cirugía para quitar el útero (histerectomia) así como los tubos de falopio y los ovarios (salpingo-ooforectomía bilateral [BSO]) provee generalmente de un buen resultado para las mujeres el cáncer del primero tiempo (A.D.A.M. 2012). Alternativamente, para las mujeres con el crecimiento excesivo celular (hiperplasia) sugestivo de cambios precancerosos, un acercamiento más conservador que consiste en relativamente terapia del progestógeno de la alto-dosis puede ser eficaz (Denschlag 2010; Panadero 2007).

Este protocolo resumirá el fondo y la biología del cáncer endometrial y discutirá su diagnosis y tratamiento convencionales. Varias estrategias puntas que pueden mejorar resultados pacientes también serán discutidas. Por ejemplo, las pruebas intrigantes de la sinergia potencial entre la progesterona, que se utiliza a veces en el tratamiento de algunos tipos de cáncer endometrial, y la vitamina D serán presentadas (Nguyen 2011; Montz 2002; Lotze 1982; Lee 2013), como varias herramientas de diagnóstico y terapéuticas nuevas que pueden aumentar los índices de éxito de cáncer endometrial cuidan. Usted también aprenderá sobre algunos defectos de la terapia de reemplazo hormonal convencional y cómo el reemplazo de la hormona del bioidentical puede superar algunos de estos desafíos.