Liquidación de la primavera de Life Extension

Vacunas e inmunoterapia del cáncer

Terapia alimenticia

Aunque el efecto directo de suplementos alimenticios sobre la eficacia de la inmunoterapia del cáncer tenga todavía ser evaluado clínico, el impacto de la nutrición, particularmente microalimentos, en la función de la célula inmune (es decir, immunonutrition) es central al éxito de cualquier tratamiento contra el cáncer (Calder PC y otros 2002b; Chandra RK 1999). Varios alimentos pueden modular inmunorespuesta y contrarrestar procesos inflamatorios. El cinc, los ácidos grasos omega-3, y la glutamina todo el acto diferentemente para modular inmunorespuesta, pero toda aparecen tener el potencial para proteger contra la progresión del cáncer (Grimble RF 2001).

Immunonutrition ha ganado el reconocimiento como terapia complementaria del cáncer y debe ser una parte integrante de inmunoterapia del cáncer, particularmente contra los cánceres asociados a la inflamación crónica (Philpott M y otros 2004), pues tiene efectos beneficiosos sobre resultados pacientes, aumenta la inmunorespuesta, y mejora el pronóstico de los enfermos de cáncer (Chermesh I y otros 2004).

Las células del sistema inmune que son esenciales para el éxito de las vacunas del cáncer incluyen:

  • Células dendríticas
  • Células de T CD4 (linfocitos)
  • Células de T CD8 (linfocitos)
  • Células de B (linfocitos)
  • Células naturales del asesino (NK)
  • Macrófagos
  • Neutrófilos.

Los microalimentos que se han establecido como siendo esenciales para la función óptima de estas células inmunes incluyen el cinc, las vitaminas C y E, el ácido fólico, y la glutamina (Calder PC y otros 1999; Calder PC y otros 2002b).

Cinc. Los suplementos del cinc mejoran la función de la célula inmune (Ibs KH y otros 2003; Prasad AS y otros 2002). De hecho, las dietas que carecen en cinc son función reducida ligada del linfocito T CD4 y CD8 (Chandra RK 1999). Mientras que las deficiencias en cinc también comprometen la función de las células de asesino naturales, de los macrófagos, y de los neutrófilos (Ibs KH y otros 2003), esta debilitación del sistema inmune se puede invertir por los suplementos dietéticos del cinc (Chandra RK 1999; Ibs KH y otros 2003). Los suplementos del cinc deben, sin embargo, ser supervisados cuidadosamente, pues la toma excesiva (sobre el magnesio 100 por día) es contraproducente e invierte cualquier ventaja considerada con las dosis sugeridas del magnesio 20 a 50 por el día (Calder PC y otros 2002b; Hercberg S y otros 1998; Kohn S y otros 2000).

Los suplementos del cinc del magnesio 50 al día mejoran la estructura de las células de Langerhans (un tipo de célula dendrítica encontrado en la epidermis de la piel) dotándolas con (o finger-como) una estructura más dendrítica que mejore su movilidad y así su capacidad de coger los antígenos y de transportarlos a los linfocitos (Kohn S y otros 2000).

Astrágalo. El astrágalo, una hierba usada durante siglos en Asia, ha exhibido efectos inmune-estimulantes. El astrágalo refuerza las células lymphokine-activadas del asesino (Chu 1988). Un estudio encontró que el astrágalo podría restaurar parcialmente la función inmune deprimida en los ratones del tumor-transporte (Cho 2007a), mientras que otro concluyó que “… el astrágalo podría exhibir los efectos antitumores, que se pudieron alcanzar con activar… el mecanismo inmune antitumores del anfitrión” (Cho 2007b).

Antioxidantes (vitaminas C y E). El complemento de la dieta de enfermos de cáncer colorrectales con las altas dosis de la vitamina E (magnesio 750 por día) por dos semanas aumentó números del linfocito y mejoró la capacidad de los linfocitos de producir a los mensajeros (interleukin-2 y gamma del interferón) que se asocian al tipo de inmunorespuesta requerido para destruir a las células cancerosas (Malmberg KJ y otros 2002). Por lo tanto, los suplementos de la vitamina E de la alto-dosis se pueden considerar para apoyar el uso de las vacunas y de la inmunoterapia del cáncer. La suplementación a largo plazo en dosis más bajas del magnesio 100 a 200 al día ha mejorado la función inmune (Calder PC y otros 2002b; Pallast EG. y otros 1999).

Los suplementos de la vitamina C también mejoran la función inmune y protegen linfocitos contra el daño (Lenton KJ y otros 2003; Schneider M y otros 2001).

Ácido fólico. Las deficiencias en ácido fólico empeoran el sistema inmune reduciendo la capacidad de las células de T CD8 de dividir y de aumentar en gran número (Courtemanche C y otros 2004). Además, los niveles bajos de ácido fólico llevan a la inestabilidad genética en linfocitos y muerte celular creciente, o al apoptosis (Courtemanche C y otros 2004; Duthie SJ y otros 1998). Sin embargo, la debilitación de la función del linfocito se puede restaurar por los suplementos del ácido fólico (Courtemanche C y otros 2004).

Vitamina B12. La vitamina B12 desempeña un papel dominante en la función inmune, pues las deficiencias B12 en seres humanos llevan a los números bajos de células de T CD8 y empeoran la actividad de las células de asesino naturales (Tamura J y otros 1999). Estas células son esenciales para el brazo citotóxico del sistema inmune, que a su vez es esencial para las células cancerosas de destrucción. El complemento con B12 restaura los números y la actividad de la célula de asesino natural (Tamura J y otros 1999) del linfocito T CD8.

Vitamina B6. Las deficiencias en la vitamina B6 empeoran el sistema inmune y se asocian a una capacidad reducida de linfocitos a los mensajeros de la producción (cytokines) requeridos para la activación inmune continua (Doke S y otros 1998).

Selenio. Los suplementos del selenio (magnetocardiograma 100 al día) mejoran la función de la célula inmune aumentando la capacidad de las células de producir a los mensajeros (cytokines) asociados al tipo de inmunorespuestas requeridas para despejar las células del tumor (Broome CS y otros 2004).

Glutamina. Los suplementos de la glutamina (30 gramos al día) sostienen la función de la célula inmune (Yoshida S y otros 1998). Los estudios clínicos han mostrado suplementos de la glutamina para ser particularmente eficaces en contrarrestar la immunosupresión asociada a la cirugía (Calder PC y otros 1999; O'Riordain MG y otros 1996), y así estar de la ventaja a los pacientes que experimentan un régimen de la inmunoterapia/de la vacunación después del retiro quirúrgico del tumor.

Ginseng. El ginseng medicinal de la hierba mejora la función de la célula inmune (Larsen MW y otros 2004). De la importancia particular para el uso acertado del cáncer las vacunas son la capacidad recientemente divulgada de los productos del ginseng de conducir el desarrollo de las células dendríticas que son esenciales para la vacunación acertada del cáncer (Takei M y otros 2004).

Melatonin. Los suplementos de la hormona del Melatonin (magnesio 20 al día, en la hora de acostarse) mejoran la función del linfocito y se han probado en estudios clínicos de los cánceres de sangre (EL-Sokkary GH y otros 2003; Lissoni P y otros 2000).

Ajo. Los extractos del ajo impulsan la actividad de las células de asesino naturales contra las células del tumor (Hassan ZM y otros 2003).

Extractos de la seta (AHCC). Los extractos de diversas setas impulsan la función de la célula inmune (Kidd P.M. 2000). Particularmente, el compuesto correlacionado hexosa activo (AHCC) mejora la función de las células de asesino naturales y confiere las ventajas a los enfermos de cáncer del hígado después del retiro quirúrgico del tumor (Matsui Y y otros 2002).

PSK. PSK, que es un extracto especialmente preparado del polisacárido de la seta coriolus - versicolor, se ha estudiado extensivamente en Japón en donde se utiliza como modificante biológico no específico de la respuesta para aumentar el sistema inmune en los enfermos de cáncer (Koda 2003; Noguchi 1995; Yokoe 1997). PSK suprime invasividad de la célula del tumor abajo-regulando varios factores invasión-relacionados (Zhang 2000). PSK se ha mostrado para aumentar actividad de la célula de NK en los estudios múltiples (Ohwada 2006; Fisher 2002; García-Lora 2001; Pedrinaci 1999).

Reishi. Los componentes activos de la seta de Reishi incluyen polisacáridos, una proteína única nombrada LZ-8, y los triterpenos (Bao 2001; Xu 2011; Yeh 2010). Entre su amplio-espectro los efectos de inmune-impulso son los siguientes:

  • Reishi promueve la especialización de las células y de los macrófagos dendríticos, que son esenciales en permitir que el cuerpo reaccione a las nuevas amenazas, a las vacunas, y a las células cancerosas (Cao 2002; Lai 2010; En enero de 2011; Ji 2011; Chan 2005).
  • Los efectos de Reishi sobre las células dendríticas se han demostrado impulsar la respuesta a la vacuna del tétanos; las proteínas de la seta están también bajo investigación como “coadyuvantes” a las vacunas emergentes y a otra de la DNA del cáncer los tratamientos contra el cáncer inmune-basados (Lai 2010; Chu 2011; Lin 2011; Zhu 2012).
  • El polisacárido de Reishi acciona crecimiento y el desarrollo de la médula, donde están nacidas la mayoría de las células inmunes; después de la erradicación de la médula por quimioterapia, Reishi aumentó la producción de glóbulos rojos y blancos (Zhu 2007). Los polisacáridos de Reishi proporcionan la función de inmune-impulso a los glóbulos blancos de circulación de la cáncer-matanza de los diversos tipos (Xu 2011).
  • Los números de los aumentos de Reishi y las funciones de virtualmente todas las variedades de células en el sistema inmune, tal como células de asesino naturales, anticuerpo-produciendo las células de B, y las células de T responsables de respuesta rápida a un nuevo o “recordaban” el antígeno (enero de 2011; Wang 2012; Jeurink 2008).

El laboratorio y los estudios animales confirman que Reishi estimula una inmunorespuesta anticáncer apropiada mientras que sofoca inflamatorio cáncer-que promueve. Algunos pequeños estudios humanos han demostrado la capacidad de Reishi de aumentar la función inmune en pacientes con los cánceres avanzados (Wang 1997; Ooi 2000; Gao 2003).

Ácidos grasos Omega-3. El ratio de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 y omega-6 (PUFA) modula la respuesta inflamatoria. Las células inflamatorias contienen típicamente niveles del ácido araquidónico y niveles bajos de omega-3 PUFA (PC 2002, 2002a de Calder). La toma cada vez mayor del ácido graso omega-3 pone niveles del ácido en contra araquidónico en membranas celulares inflamatorias, y disminuye la cantidad de ácido araquidónico que esté disponible para la producción de mediadores ácido-derivados araquidónicos favorable-inflamatorios (PC 2003 de Calder).

¿Omega-3 PUFA puede tener actividad inmunomodulador indirecta mediada con la factor-alfa de la necrosis del tumor (TNF-a) y factor-Kappa nuclear beta (N-F? B) producción (Babcock TA y otros 2002). La administración de los ácidos grasos omega-3 antes y después de que la cirugía (antes de inmunoterapia) puede tener un efecto favorable sobre resultado bajando la magnitud de la respuesta inflamatoria y previniendo la supresión inmune (Weiss G y otros 2002). Los pescados grasos tales como salmones, caballa, atún, y arenques son buenas fuentes de omega-3 de cadena larga PUFA.