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Terapia complementaria del cáncer

Otros factores que afectan a resultado paciente

¿Qué deben los enfermos de cáncer comer?

Para un enfermo de cáncer que aprecie la importancia de una dieta correctamente prevista, la tarea es desalentadora. La diversidad de la población minimiza la probabilidad de una dieta universal; no obstante, la mayoría de las dietas hyped como estando alimenticio correctas para todo el mundo. Esta sección explora las variables dietéticas, concediendo que existen muchas generalidades, es decir, coma orgánico cuando está disponible y coma en horario para evitar oscilaciones de la glucosa en sangre. Seleccione las comidas caracterizadas por el color y texturicelas. Evite las comidas sintéticas y refinadas: productos de la harina blanca y azúcar así como grasas del transporte (esas grasas alteradas recalentándose, la hidrogenación, y refinando). Evitar las carnes bien hechas y la exposición a las aminas heterocíclicas (formadas durante la temperatura alta que cocina) elimina otra fuente significativa del cáncer (Zheng y otros 1998).

Los tumores son obligan sobre todo los metabolizers de la glucosa, significando ellos requieren el azúcar para la supervivencia. Aunque el cerebro utiliza normalmente altas cantidades de glucosa, los hepatomas (un tumor del hígado) y los fibrosarcomas (un sarcoma que contenga el tejido conectivo fibroso) consumen áspero tanta glucosa como el cerebro. Algunos americanos satisfacen continuamente el apetito del cáncer, injiriendo tanto como 295 libras de azúcar al año.

El premio Nobel Otto Warburg, Ph.D., descubrió en 1955 que las células cancerosas utilizan la glucosa para el combustible. Pero la glucosa logra otra maniobra estratégica que favorezca fuertemente el cáncer: inmoviliza las defensas internas, las acciones del sistema inmune. Un estudio que implicaba a 10 voluntarios sanos del ser humano evaluó los niveles de ayuno y el índice fagocitario de neutrófilos, un tipo de la glucosa en sangre de glóbulo blanco. La glucosa, la fructosa, la sucrosa, la miel, y el zumo de naranja todo disminuyeron perceptiblemente la capacidad de neutrófilos de engullir bacterias. Una dieta estructurada lejos de los azúcares priva el cáncer de su energía y aumenta la confiabilidad de la inmunorespuesta.

El Dr. Jeff Bland aconseja la selección de productos alimenticios bajo sobre el índice glycemic para evitar agradar el apetito del tumor. El índice glycemic enumera la velocidad relativa a la cual diversas comidas se digieren y aumentan niveles de azúcar de sangre. Cada comida se compara al efecto de la misma cantidad de glucosa pura sobre la curva del azúcar de la sangre del cuerpo. La glucosa sí mismo tiene un grado glycemic del índice de 100. Las comidas se analizan que y la glucosa en sangre del aumento nivela tienen rápidamente grados más altos. Más cercano a 100, más la comida se asemeja a la glucosa. Cuanto más bajo es el grado, la esa comida afecta más gradualmente a niveles de azúcar de sangre.

Las comidas comunes tienen los grados glycemic siguientes: patatas cocidas, 95; pan blanco, 95; purés de patata, 90; barra de caramelo de chocolate, 70; maíz, 70; patatas hervidas, 70; plátanos, 60; pastas blancas, 55; guisantes, 50; zumo de fruta sin azucarar, 40; pan de centeno, 40; lentejas, 30; soja, 15; verduras verdes; y tomates, < 15.

Nota: El índice glycemic no se debe confiar sobre sin descomponer en factores en la carga glycemic, que es el índice glycemic de los tiempos de una comida su contenido de carbohidrato en gramos, un concepto se convirtió en la escuela de Harvard de la salud pública en 1997. Las zanahorias, por ejemplo, tienen un alto índice glycemic, pero una carga glycemic muy baja. Esto significa que las zanahorias consumidas en la moderación no presentan generalmente un problema. Refiera al protocolo de la obesidad para toda la información sobre la carga glycemic del índice.

Una advertencia, basada más en medicina popular que certeza científica, evitar las comidas blancas (todas las comidas con azúcar, así como arroz, y la harina blanca y los productos harina-basados) aparece tener validez cuando está aplicada al índice glycemic. Una dieta estructurada principalmente alrededor de los carbohidratos que promueve la hiperglucemia (alto nivel de azúcar de sangre) y hyperinsulinemia (alto nivel de la insulina de la sangre) proporciona un ambiente que alimente el fuego del cáncer. Los altos niveles de la insulina de la sangre conducen la cinasa de la tirosina de la proteína (que lleva a la división celular) y la alta glucosa en sangre alimenta metabólico a las células cancerosas. Por otra parte, una dieta centrada en fibra, la vitamina, y las comidas mineral-ricas que causan ninguna subida de la glucosa en sangre o precipitación de la insulina es una blanco excelente para la consumición sana.

Las enfermedades tales como obesidad y diabetes mellitus (caracterizado a menudo por hyperinsulinemia) se asocian a un riesgo creciente de endometrial, de colorrectal, y cánceres de seno. Los mecanismos que son la base de neoplasias insulina-mediadas aparecen incluir síntesis aumentada de la DNA (con el crecimiento resultante de la célula del tumor), apoptosis inhibido, y un entorno alterado de la hormona de sexo. Los niveles reducidos de la insulina considerados con actividad física, pérdida de peso, y una alta dieta de la fibra pueden de hecho explicar la incidencia disminuida del cáncer observada en los individuos que mantienen los niveles normales de la glucosa y de la insulina (Gupta y otros 2002). Comentario: La reducción de niveles de la insulina de la sangre puede dar lugar a mejoras notables en hombres con enfermedad de la próstata, con un descenso concurrente en los niveles del PSA (Hsing y otros 2001).

Desafortunadamente, la modulación de la glucosa es un componente inutilizado del tratamiento contra el cáncer. Algunos aspectos de tratamientos tradicionales contribuyen realmente a niveles de sangre más altos de glucosa. Por ejemplo, considere las comidas del hospital, favoreciendo a menudo productos alimenticios a base de azúcar. Además, si el paciente está en una solución IV, la infusión es en gran parte dextrosa basada, alimentando el cáncer y perpetuando su crecimiento.

La Sociedad del Cáncer americana cree que el 30% de todo el cáncer es debido al consumo inadecuado de verduras y de frutas. Los cerca de 91% de americanos no pueden alcanzar las recomendaciones de la blanco, es decir, 5 porciones vegetales al día o 2-3 libras una semana. Los asiáticos que consumen a partir de 15-20 porciones de frutas y verduras al día tienen una incidencia mucho más baja de algunos cánceres.

Las verduras de la familia crucífera aíslan los componentes anticarcinogenic de las plantas de la brassica. Los glucosinolatos (que aparecen en verduras crucíferas) pueden inhibir, retrasar, o aún invertir la carcinogénesis gradual experimental (Fimognari y otros 2002). Pues los procesos enzimáticos hidrolizan los glucosinolatos, los isothiocyanates se lanzan, incluyendo sulphoraphane. Sulphoraphane maneja un brazo fuerte contra cáncer, promoviendo apoptosis, induciendo las enzimas de la desintoxicación de la fase II, p53 cada vez mayor y participar en los mecanismos reguladores del ciclo del crecimiento de la célula. La necrosis (muerte localizada de tejidos enfermos) se observa típicamente después de la exposición prolongada a las dosis elevadas del sulphoraphane.

Durante los últimos años, los investigadores en la Universidad John Hopkins han impulsado la inclusión de los brotes del bróculi en la dieta. Según el Dr. Paul Talalay, los brotes del bróculi tienen 20-50 sulphoraphanes más anticáncer de las épocas que las verduras crecidas (Fahey y otros 1997). La consumición de algunas cucharas de sopa del diario de los brotes puede suministrar la misma cantidad de chemoprotection como 1-2 libras de bróculi comidas semanalmente (Talalay 1997).

Los brotes del bróculi contienen una sustancia química que mate a los píloros del H., incluso en condiciones resistentes a los antibióticos. El lanzamiento de sustancias químicas anticarcinogenic de verduras de la brassica es un proceso secuencial que ocurre mientras que se analiza el tejido vegetal. Indole-3-carbinol (I3C), un producto del metabolismo crucífero, se refiere como metabilito secundario, significando que no está encontrado en un estado preformado en las verduras. Bastante, se forma I3C después de que la mirosinasa (una enzima inherente a la planta) se exponga a un fitoquímico en la verdura (glucobrassicin), un glucosinolato que entregue posteriormente indole-3-carbinol. Esto ocurre solamente cuando se machacan o se comen las células vegetales, un proceso conocido como hidrólisis enzimática. I3C, así formado, entonces se analiza en presencia del ácido de estómago a los diversos subproductos incluyendo el diindolylmethane (OSCURO), otra defensa potente contra el cáncer (Lukaczer 2001). Aparece altamente posible que los productos de descomposición de I3C pueden entregar tanta protección como I3C sí mismo (Katchamart y otros 2001; Lukaczer 2001; Señor y otros 2002).

Un efecto indeseable es la conversión de la estrona a un material carcinógeno llamado el hydroxyestrone alfa 16 que daña la DNA e inhibe apoptosis. El ratio del hydroxyestrone 2 al hydroxyestrone 16 indica el riesgo de una mujer para desarrollar el pecho y el cáncer ovárico. Los niveles del hydroxyestrone 2 son típicamente más altos en las mujeres que no consiguen el cáncer; 16-hydroxyestrone es más alto en mujeres con el cáncer. Cuando las células del cáncer de seno se tratan con I3C los 90% (ines vitro) de células experimentan la inhibición del crecimiento, si las células son estrógeno positivo o negativo (Galland 2000).

El bróculi (500 gramos por 12 días) aumentó la alfa-hydroxyestrone media 2: 16 - ratio de la alfa-hydroxyestrone (Kall y otros 1997). Por lo tanto, la consumo de las verduras ricas en indole-3-carbinol da la esperanza que pues 2 aumentos del hydroxyestrone, cánceres serán disminuidos en hombres y mujeres. La capacidad de I3C de neutralizar los metabilitos del estrógeno así como de bloquear la aflatoxina (una micotoxina que promueve el cáncer de próstata) hace verduras crucíferas igualmente importantes para los hombres.

Inhibiendo cinasas de proteína y otros factores de crecimiento, la restauración de la actividad p21, y del apoptosis encouraging, I3C aparece un agente chemopreventive/terapéutico eficaz contra muchos tipos de malignidades (Chinni y otros 2001; Romano-Gómez y otros 2002). Evidenciando sus ventajas, I3C redujo la incidencia del cáncer de cuello del útero a partir de la 76% hasta el 8% en los ratones del laboratorio (Jin y otros 1999), y administrado así como el tamoxifen, I3C inhibió el crecimiento del cáncer de seno estrógeno-dependiente del ser humano MCF-7 más con eficacia que cualquier agente usado solamente (cubierta y otros 1999).

Si las verduras que proporcionan I3C están en la escasez en la dieta, las cápsulas de indole-3-carbinol están disponibles. Para ésos bajo 120 libras, una cápsula del magnesio 200 tardada 2 veces al día se sugiere; ésos entre 120-180 libras podrían tomar a 200 el magnesio 3 por un día, mientras que ésos sobre 180 libras podrían tomar a cuatro 200 el magnesio al día.

Colesterol (puede ser demasiado bajo?)

Hypocholesterolemia (niveles anormalmente bajos del colesterol) se ha mostrado en varios estudios epidemiológicos que se relacionarán con la mortalidad creciente del cáncer humano. Los niveles del colesterol y del triglicérido en 135 pacientes con la célula squamous y el pequeño carcinoma del pulmón de la célula fueron evaluados. Todos los enfermos de cáncer del pulmón tenían índices más altos de hypocholesterolemia así como de niveles más bajos del triglicérido comparados a un grupo de control sano. Las concentraciones totales del colesterol eran más bajas en ambos tipos histológicos, pero los niveles del triglicérido eran más bajos solamente en pacientes con el cáncer de pulmón squamous de la célula (Siemianowicz y otros 2000).

Un artículo en hematología y oncología divulgó que los 90% de 83 pacientes con leucemia mieloide aguda eran hipocolesterolémicos (Zyada y otros 1990). Además, otro artículo en el diario europeo de Haemtology divulgó que la remisión en leucemia mielógena aguda fue asociada a un aumento significativo en niveles de colesterol en esos pacientes con concentraciones bajas del colesterol o el alto leucocito cuenta en la diagnosis (Reverter y otros 1988).

Los diversos informes han emergido mostrando que los niveles de colesterol bajos están asociados a índices de mortalidad más altos (particularmente entre personas mayores), del cáncer y de la infección (Weverling-Rijnsburger y otros 1997; Schatz y otros 2001). Estos hallazgos despiertan inquietudes con respecto a medicación hipocolesterolémica y adietan la manipulación para bajar drástico niveles de colesterol en un subconjunto de la población.