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Terapias alternativas complementarias del cáncer

Estrategias naturales para la resistencia de impulso al cáncer

Prevención del desarrollo y de la progresión del cáncer

Las estrategias naturales sabidas para prevenir el desarrollo y la progresión del cáncer incluyen:

Calcio. En los estudios clínicos que implicaban a más de 1000 enfermos de cáncer colorrectales, los suplementos del calcio redujeron el riesgo de repetición de los pólipos de los dos puntos (Shaukat A y otros 2005). Otros estudios muestran que los suplementos del calcio reducen generalmente el riesgo de desarrollar el cáncer colorrectal en el primer lugar (inunde A y otros 2005; Sandler RS 2005). Este efecto beneficioso del calcio fue observado para el calcio obtenido de fuentes dietéticas y de suplementos alimenticios (inunde A y otros 2005).

Carotenoides. Los estudios clínicos han encontrado que complementando con licopeno, un carotenoide que es abundante en tomates y productos tomate-basados, puede proteger contra los cánceres de la próstata (Campbell JK y otros 2004; Jian L y otros 2005; Kucuk O y otros 2002), dos puntos (Nair S y otros 2001), páncreas (Nkondjock A y otros 2005), ovarios (Huncharek M y otros 2001), pecho (Toniolo P y otros 2001), y vejiga (Schabath MB y otros 2004).

Según el diario americano de la nutrición clínica, los individuos que buscan la protección amplia de los dos puntos del espectro deben también incluir las comidas ricas en la luteína (otro tipo de carotenoide) en su dieta (Slattery ML y otros 2000). Éstos incluyen espinaca, el bróculi, la lechuga, los tomates, las naranjas, las zanahorias, el apio, y verdes.

La curcumina, extraída de la cúrcuma de la especia, tiene propiedades anticáncer preventivas y terapéuticas (Aggarwal BB y otros 2003; Sharma RA y otros 2004).

La curcumina puede parar el crecimiento de los cánceres de la próstata (Dorai T y otros 2000; Dorai T y otros 2004), dos puntos (Narayan S 2004), y pecho (Inano H y otros 2000).

En un estudio clínico de la fase I de enfermos de cáncer colorrectales, la curcumina en las dosis de hasta 3,6 gramos al día mejoró a algunos marcadores clínicos y no fue asociada a ningunas toxicidades (Sharma RA y otros 2004). Los estudios clínicos han mostrado que la curcumina en las dosis de hasta 10 gramos al día no tenía ningún efecto nocivo en los seres humanos (Aggarwal BB y otros 2003).

El ajo se ha sabido de largo para tener propiedades anticáncer (Das S 2002; Khanum F y otros 2004) debido a su capacidad de interrumpir la función de los agentes cancerígenos (Das S 2002).

El consumo del ajo baja el riesgo de desarrollar una gama de cánceres, incluyendo los del estómago, los dos puntos, glándulas mamarias, cerviz (Khanum F y otros 2004; Sengupta A y otros 2004), y próstata (Hsing AW y otros 2002). el allitridum Ajo-derivado, combinación admitida con selenio, protege contra el desarrollo del cáncer gástrico (Li H y otros 2004).

Los otros extractos del ajo, incluyendo el extracto envejecido del ajo, allicin, y ajoene, tienen una gama de capacidades cáncer-preventivas y terapéuticas (Oommen S y otros 2004; Tanaka S y otros 2004; Xu B y otros 2004).

Tés verdes y negros. Los catecoles y las teaflavinas, compuestos encontrados en tés verdes y negros, tienen propiedades anticáncer (Yang CS y otros 2005).

Los estudios clínicos han mostrado que consumiendo cinco o más ahueca un día de té verde reduce el riesgo de desarrollar el cáncer de seno, y puede ayudar a reducir el riesgo de repetición en los supervivientes del cáncer de seno (Seely D y otros 2005).

El consumo de té verde también mejora perceptiblemente la supervivencia de los enfermos de cáncer ováricos (Zhang M y otros 2004) y reduce el riesgo de desarrollar los cánceres del pulmón, del pecho, y de la próstata (SR. y otros 2005 de Bonner; Doss MX y otros 2005).

Tal es la fuerza de los datos que demuestran el potencial del té verde en la prevención del cáncer que los investigadores japoneses están intentando desarrollar una estrategia, sobre la base del consumo del té verde, para retrasar inicio del cáncer en la población japonesa, así como la reducción del riesgo de repetición en los supervivientes del cáncer (Fujiki H 2005).

Ácido fólico. El uso de los suplementos dietéticos del ácido fólico, o la adopción de las dietas ricas en las frutas y verduras que contienen el folato, se asocia a un riesgo reducido de desarrollar el cáncer, particularmente colorrectal (Martínez ME y otros 2004; Strohle A y otros 2005) y cánceres de pulmón (Shen H y otros 2003). La suficiente toma del ácido fólico también se piensa para proteger contra el cáncer de seno (Zhang SM 2004) porque el ácido fólico guarda contra daño de la DNA y promueve la estabilidad del gen (Strohle A y otros 2005).

Melatonin. El melatonin de la hormona, producido por la glándula pineal durante horas de la noche, tiene propiedades anticáncer (Anisimov VN 2003; Sainz RM y otros 2005).

El uso del melatonin (magnesio 20 a la noche) durante la quimioterapia mejora supervivencia y calidad de vida en los enfermos de cáncer del pulmón (Lissoni P y otros 2003). El Melatonin también reduce el potencial de crecimiento de las células de la próstata y del cáncer de seno (Sainz RM y otros 2005; Shiu SY y otros 2003).

El papel del melatonin favorable de otras pruebas como agente cáncer-preventivo viene de los estudios que muestran un riesgo elevado de cáncer de seno en los trabajadores y otros del turno de noche que tienen niveles inferiores del melatonin debido a la interrupción de sus ciclos el despertar y el dormir (Anisimov VN 2003). Interesante, la gente ciega, que tiene generalmente niveles más altos del melatonin, tiene índices más bajos de cáncer (Coleman MP y otros 1992; Feychting M y otros 1998).

Los suplementos del selenio tienen propiedades cáncer-preventivas (peines GF, Jr. 2005), particularmente en la reducción del acontecimiento de los cánceres del pulmón, colorrectales, del esófago, y de próstata (Mark SD y otros 2000). De hecho, los niveles bajos del selenio se asocian a cuatro cinco veces para aumentar del riesgo de desarrollar el cáncer de próstata (Brooks JD y otros 2001). Niveles más altos del selenio se asocian a un riesgo reducido de cáncer de próstata (Brooks JD y otros 2001). Porque los niveles del selenio disminuyen con edad, los suplementos del selenio pueden estar de ventaja particular a los hombres mayores (Brooks JD y otros 2001).

Sin embargo, las ventajas de los suplementos del selenio en la prevención del cáncer aparecen ser cáncer-específicas, pues algunos estudios clínicos han mostrado la suplementación para ser ineficaces en la protección contra los carcinomas de célula básica y squamous de la piel (Clark LC y otros 1996). De hecho, los suplementos del selenio pueden aumentar el riesgo de carcinoma de células escamosas (Duffield-Lillico AJ y otros 2003b).

Además de su potencial cáncer-preventivo, los suplementos del selenio pueden aumentar la eficacia del tratamiento de quimioterapia convencional (Vadgama JV y otros 2000) y mejorar la calidad de vida para los pacientes que experimentan la radioterapia (Hehr T y otros 1997).

Silymarin, un extracto del cardo de leche, demuestra propiedades anticáncer contra las células cancerosas de la próstata y puede ser útil en la prevención y tratar del cáncer de próstata (Singh RP y otros 2004; fuerza-Searles PR y otros 2005).

Los derivados de la vitamina A, conocidos como retinoids, protegen contra el desarrollo de diversos cánceres, incluyendo los de la piel, del pecho, y del pulmón (Clarke N y otros 2004; Khera P y otros 2005). La suplementación dietética con la vitamina A sintética por 12 meses en supervivientes del cáncer de hígado previno la repetición de este cáncer (Takai K y otros 2005). Además de prevenir el cáncer, los derivados de la vitamina A se han utilizado para curar la leucemia promyelocytic aguda (Clarke N y otros 2004).

Vitamina C. Los estudios humanos a largo plazo han mostrado que los suplementos dietéticos de la vitamina C, cuando están utilizados conjuntamente con otros antioxidantes, pueden reducir el riesgo de desarrollar el cáncer (Hercberg S y otros 2004). Los resultados similares fueron encontrados para los cánceres de la próstata (Meyer F y otros 2005) y del pulmón (Mooney LA y otros 2005; Wright ME y otros 2004).

Vitamina D. La exposición moderada del sol causa la síntesis de la vitamina D en la piel. Este microalimento se sabe para desempeñar un papel en la prevención de cáncer (Holick frecuencia intermedia 2004; Kimlin MG y otros 2004). De hecho, la literatura médica que data más de 50 años afirma que la exposición regular del sol está asociada a una disminución sustancial de índices de mortalidad de ciertos tipos de cánceres (Ainsleigh hectogramo 1993). Se estima que la exposición del sol del moderado sin protección-que es, bastantes para estimular la producción de la vitamina D pero no bastante para dañar piel-pudo prevenir 30.000 muertes del cáncer en los Estados Unidos cada año (Ainsleigh hectogramo 1993). Los rayos más perjudiciales del sol ocurren entre 10 mañanas y 3 P.M., las horas que exigen la vigilancia más grande.

Los niveles escasos de la vitamina D se asocian particularmente al riesgo creciente de desarrollar el pecho, los dos puntos, y los cánceres de próstata (Chen TC y otros 2003; Studzinski GP y otros 1995). Los niveles crecientes de la vitamina D, obtenidos con la exposición del sol, se asocian a un riesgo reducido de linfoma no--Hodgkin's (Hughes AM y otros 2004). La vitamina D hace los huesos lanzar el calcio y puede llevar así excesivamente - a los altos niveles del calcio (hypercalcemia); sin embargo, los científicos están desarrollando versiones sintéticas de la vitamina natural D (deltanoids) esa falta este efecto secundario adverso (Agoston ES y otros 2006; Guyton KZ y otros 2003).

Vitamina E. Los estudios clínicos han mostrado que la vitamina E puede reducir el riesgo de cánceres de la próstata y de pulmón, particularmente cuando está utilizado conjuntamente con los suplementos del selenio (Helzlsouer KJ y otros 2000; Woodson K y otros 1999). (Durante 10 años) el uso regular y a largo plazo de la vitamina E reduce el riesgo de muerte del cáncer de vejiga (Jacobs EJ y otros 2002). Semejantemente, el uso de los suplementos de la vitamina E por más de largo de tres años reduce levemente el riesgo de repetición entre los supervivientes del cáncer de seno (Fleischauer AT y otros 2003).

Además, los estudios animales indican que la vitamina E puede tener actividad contra el cáncer de colon y el melanoma (Barnett KT y otros 2002; Malafa MP y otros 2002b; Malafa MP y otros 2002a).

Estudios clínicos más grandes están actualmente en curso evaluar más lejos el papel protector de la e de la vitamina contra el cáncer de próstata (Fleshner N y otros 2005; Lippman SM y otros 2005).

La vitamina K se ha mostrado en laboratorio y los estudios animales para tener propiedades anticáncer (Lamson DW y otros 2003). Los resultados de un pequeño estudio clínico indican que la vitamina K puede proteger a mujeres con cirrosis del higado viral, un factor de riesgo sabido para el cáncer de hígado, de desarrollar la enfermedad (Habu D y otros 2004).