Liquidación de la primavera de Life Extension

Revista de Life Extension

LE Magazine enero de 1999

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La coenzima Q10 tiene convertido de los suplementos mejor-investigados y verificados de la “vitamina”. Los centenares de estudios documentan las ventajas múltiples de la vida-extensión de este alimento versátil, no sólo como antioxidante potente, pero también en aumentar la acción de otros antioxidantes tales como vitamina C, y en la prevención de las enfermedades tales como enfermedad cardíaca, la disminución neurológica con edad, e incluso la enfermedad periodontal.

Fabricación
Viejos corazones
Jóvenes otra vez
Coenzima Q10: Puede, de hecho, ser un tiempo-inversor.

Por Marilyn Bitomsky


imagen Los ataquesdel eart de H y otros tipos de enfermedad cardíaca afectan a una más vieja gente a un grado mucho mayor que los jóvenes. Los corazones jovenes despiden detrás mucho mejor de la tensión y dañan, incluso la tensión del tratamiento sí mismo. Sin embargo, el tratamiento con la coenzima Q10 está demostrando su capacidad de mejorar radicalmente la capacidad del corazón de recuperarse de enfermedad y de la tensión.

Los científicos en Melbourne, Australia, están dando la coenzima Q10 a las personas mayores alrededor para experimentar cirugía cardiaca a fin de hacer sus jóvenes viejos de los corazones otra vez. El Dr. Franklin Rosenfeldt, jefe de la investigación quirúrgica cardiaca en el panadero Institute, dice él espera el tratamiento haga que los corazones de gente sobre la edad de 70 se realicen así como los de 30 años.

Rosenfeldt cree que CoQ10 mejorará la función del corazón de dos maneras. El antioxidante lucha los radicales libres lanzados en tiempos de la tensión, por ejemplo durante intervenciones cardiacas (angioplastia incluyendo, thrombolysis, y cirugía). También mejora el oxígeno y la comida del convertido de las células de la manera a la energía, consolidando el corazón y haciendo que bate más fuertemente.

La gente en sus años 70 y años 80 es probable ser las que benefician la mayoría, y por lo tanto éstos son los primeros temas de un ensayo clínico actual. Rosenfeldt ha alcanzado ya buenos resultados en ensayos del laboratorio y del animal.

“Estamos dando a pacientes CoQ10 por una semana antes de cirugía para aumentar los niveles de energía en sus células, y estamos probando para ver si su recuperación después de que la cirugía sea mejor, si su corazón muestra menos daño, y si el tejido cardiaco quitado en ese entonces tiene mayor capacidad de energía y también puede hacer frente a la tensión mejor,” Rosenfeldt dice.

El estudio doble-cegador, que comenzó el pasado junio, se está conduciendo en dos fases, un estudio preliminar que implica a 60 pacientes este año y el estudio principal el próximo año. (El estudio de doble anonimato de A es uno en el cual ni los temas ni las personas que administran el tratamiento saben qué tratamiento está recibiendo un tema.)

Rosenfeldt dice que los resultados de tratamientos cardiacos en pacientes mayores están sabidos para ser inferiores a ésos en los jóvenes. De hecho, la mortalidad temprana para los pacientes mayores después de los episodios tales como el infarto del miocardio, la angioplastia, y la cirugía cardiaca es hasta tres veces mayores que para pacientes más jovenes. Una razón posible es una reducción relativa a la edad en la transformación de energía celular durante la intervención, que puede inducir la tensión. Rosenfeldt espera encontrar que CoQ10 mejore la respuesta a esta tensión.

Hace varios años él condujo un proyecto en el cual él mostró cómo las ratas de envejecimiento responden a la tensión, y especialmente cómo responden sus corazones. En las ratas mayores (tres años, que es equivalente a un ser humano de 80 años) y jovenes el tratar (seis meses, equivalentes a un ser humano de 30 años), Rosenfeldt demostró que los corazones jovenes recuperaron el cerca de 45% después de la tensión, mientras que las ratas mayores recuperaron el solamente 18%. “Había una respuesta mucho más pobre a la tensión en corazones mayores,” él observó.

En otra prueba, conducida por el Dr. Michael Rowland, Rosenfeldt y sus colegas, las ratas fueron dadas CoQ10 o el placebo para seis semanas antes de que las mismas pruebas fueron realizadas otra vez. “En los corazones senescentes,” observaron, de “trabajo cardiaco pre-establecimiento del paso era el consumo el 66% del 74% y del oxígeno de eso en corazones jovenes. CoQ10 podía proteger específicamente los corazones mayores contra la tensión. Por la comparación, los corazones senescentes no tratados mostrados redujeron la recuperación comparada con los corazones jovenes. Concluimos que los corazones senescentes de la rata han reducido la función de la línea de fondo y la tolerancia reducida a la tensión aerobia, comparada con los corazones jovenes. Pretratando los corazones senescentes con CoQ10, la función de la línea de fondo del miocardio senescente y su tolerancia a la tensión aerobia fueron mejoradas grandemente.” Este trabajo se ha aceptado para la publicación en la investigación cardiovascular.

Ese estudio entonces fue repetido usando tejidos humanos. Durante cirugía de corazón abierta, un pequeño pedazo de tejido fue quitado del corazón para permitir que uno de los tubos sea insertado para la máquina del corazón/del pulmón. Algo del tejido fue probado en el laboratorio, en donde fue puesta en un baño del órgano y permitida contratar en un ambiente bastante normal del oxígeno para determinar cuánta fuerza podría generar. “Encontramos que podríamos tener tejidos de pacientes mayores o los pacientes y ellos jovenes contrataron todo muy bien en el baño del órgano,” las notas de Rosenfeldt.

En la prueba siguiente, el tejido fue sujetado a la tensión bajo la forma de isquemia (flujo de sangre reducido), emulando a los efectos de un ataque del corazón o de una cirugía cardiaca en el pedazo de tejido. Esta vez, había una diferencia grande entre la recuperación del tejido joven y del tejido mayor, con el tejido joven despidiendo detrás por el cerca de 60%, pero el tejido más viejo que recuperaba el solamente cerca de 40%.

Sin embargo, cuando los tejidos fueron incubados en el baño del órgano con CoQ10 y sujetados a la misma tensión, el resultado era similar a ése encontrado en ratas: los tejidos mayores de los pacientes envejecieron más de 70 años recuperados del mismo modo que como los tejidos jovenes.

Rosenfeldt dijo que CoQ10 tiene el potencial para mejorar la producción energética en mitocondrias puenteando componentes defectuosos en la cadena respiratoria, así como reduciendo los efectos de la tensión oxidativa. CoQ10 ha emergido como un candidato serio a uso terapéutico en el mejoramiento de defectos bioenergéticos manifestó en el corazón mayor.

En el miocardio- atrial humano envejecido medio y la capa más gruesa de la pared del corazón, integrada por músculo-ambos cardiacos la hipoxia (reducción del oxígeno) y la isquemia simulada in vitro revele una capacidad reducida de recuperarse pretensan la función contráctil, comparada con un tejido más joven. Rosenfeldt encontró que la frecuencia de la eliminación mitocondrial de la DNA puede ser marcador molecular útil de la pérdida tensión-dependiente, edad-ligada de función del tejido. Sin embargo, el tratamiento previo in vitro con CoQ10 supera la capacidad reducida del miocardio senescente de recuperar la función contráctil después de isquemia simulada, comparada con un tejido más joven. (El contenido CoQ10 se disminuye en miocardio envejecido, y esta disminución puede desempeñar un papel en la recuperación reducida de la posts-tensión de la función contráctil.)

Rosenfeldt presentó este trabajo en la reunión inaugural de la sociedad internacional de la coenzima Q10 en Boston el pasado mayo.

Estos últimos años, la mayor parte del trabajo clínico con CoQ10 se ha centrado en la enfermedad cardíaca, principalmente insuficiencia cardiaca congestiva pero más recientemente como adjunto a la cirugía cardiaca. Han divulgado la insuficiencia cardiaca congestiva extensamente como siendo relacionado con los niveles perceptiblemente bajos de la sangre y del tejido de CoQ10, y la severidad del paro cardíaco correlaciona con la severidad de la deficiencia CoQ10.

Varios ensayos han comparado el efecto sobre la función del corazón de dar CoQ10 o placebo, medida por la ecocardiografía. La fracción de la fracción- de la eyección de la sangre bombeó del corazón con cada uno golpe-mostró una mejora gradual y continua con CoQ10. Por otra parte, los pacientes divulgaron una reducción en cansancio, respiración difícil o trabajada (disnea), dolor de pecho, y palpitaciones. Los resultados más dramáticos fueron considerados en los pacientes que fueron comenzados en CoQ10 pronto después del inicio de la insuficiencia cardiaca congestiva, aunque ésos con enfermedad establecida también mostraran con frecuencia la mejora clara.

Taquí ahora ha sido estudios numerosos en varios países que detallaban el uso de la coenzima Q10 como tratamiento en enfermedad cardíaca. La eficacia y la seguridad del tratamiento ha sido establecidas, incluyendo en ensayos grandes. Un estudio, por Baggio y otros, que ocurrió en Italia, implicó a casi 2.664 pacientes con paro cardíaco.

Un estudio de Greenberg y de Frishman encontró que el magnesio 150 de CoQ10 redujo la frecuencia de los ataques de la angina por el hasta 46%, mientras que mejora la capacidad para la actividad física en esos pacientes. Ese trabajo fue publicado en el diario de la farmacología clínica en 1990.

Un estudio por Sunamori y otros publicado divulgado en 1991 que el tratamiento previo con la coenzima Q10 minimizó lesión del miocardio causó por cirugía cardiaca de puente y mejoró la función del corazón, comparada con los pacientes no pretratados con CoQ10 (las drogas cardiovasculares y la terapia, 5, 297-300).

Más recientemente, R.B. Singh, del laboratorio de investigación del corazón en el centro médico del hospital y de investigación en Moradabad, la India, dijo la conferencia inaugural de la asociación internacional de la coenzima Q10 de que, en un ensayo de doble anonimato seleccionado al azar de 144 pacientes con el infarto del miocardio agudo, la coenzima Q10 fue vista para ser asociada a una reducción significativa en la angina de pecho, arritmias, y salió la disfunción ventricular.

El infarto no fatal y las muertes cardiacas también eran perceptiblemente más bajos en el grupo de la coenzima Q10 que en el grupo de control.

El futuro puede ser brillante. En la conferencia, el Dr. Peter Langsjoen observó que ahora estamos al principio de un nuevo capítulo emocionante en el uso clínico de CoQ10 debido al aumento rápido en conciencia pública e interés, todos los otros ensayos clínicos estimulantes.

Historia de un suplemento del milagro

La coenzima Q10, conocida antes como ubiquinona, es esencialmente una vitamina soluble en la grasa o vitamina-como sustancia. Presente en pequeñas cantidades en una gran variedad de comidas, él también se sintetiza en tejidos del cuerpo. Está implicado en varios pasos dominantes en la producción de energía dentro de una célula, y también funciona como un antioxidante, una característica que explique sus ventajas clínicas. No tiene ninguna toxicidad sabida o efecto secundario.

Las propiedades de radical-amortiguamiento antioxidantes o libres de CoQ10 permiten que reduzca daño oxidativo a los tejidos. Tales propiedades explican el interés en él como medio para la reducción del envejecimiento y de enfermedades degenerativas relativas a la edad.

Primero fue aislado de las mitocondrias del corazón de la carne de vaca en 1957 con el Dr. Frederick Crane de Wisconsin, y pronto luego con profesor R.A. Morton en el Reino Unido, que lo aisló en hígado de la rata. Era Morton que le dio la ubiquinona del nombre, significando la quinona ubicua. En 1958, CoQ10 fue sintetizado por los científicos en la compañía farmacéutica Merck y Co.

El primer uso médico de CoQ7, un compuesto relacionado, fue divulgado in the mid-1960 por profesor Yuichi Yamamura en Japón, que lo utilizó en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca congestiva. Pronto luego, Mellors y Tappel demostraron que CoQ6 reducido era un antioxidante eficaz. En 1972, había un informe de italiano Gian Paolo Littarru y último Karl Folkers de la Universidad de Texas en Austin de la deficiencia CoQ10 en enfermedad cardíaca en seres humanos. (El sufijo 6, 7 o 10, a propósito, refiere a un hidrocarburo del cinco-carbono llamado un isopreno que se ate al derivado de la quinona; en mamíferos, la coenzima derivada Q de la quinona contiene generalmente 10 tales unidades… así, CoQ10).

By the mid-1970, investigación médica extensa en CoQ10 llegó a ser posible después del japonés perfeccionó la tecnología para producirla en forma pura en granes cantidades. Algunos años más tarde, llegó a ser posible medir CoQ10 en sangre y el tejido mediante la cromatografía líquida de alto rendimiento.

Una historia detallada del desarrollo y del uso de CoQ10 fue escrita por el Dr. Peter H. Langsjoen en 1994. Él concluyó que la “experiencia clínica con CoQ10 en paro cardíaco no es nada cortocircuito de dramático, y es razonable creer que el campo entero de la medicina se debe evaluar de nuevo a la luz de este conocimiento cada vez mayor. Hemos rasguñado solamente la superficie de los usos biomédicos y clínicos de CoQ10 y de los campos asociados de bioenergéticas y de la química del radical libre.”

 




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