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Revista de Life Extension

LE Magazine agosto de 2004
Las prisiones de América interior

Hay un secreto oscuro, sucio en América de que virtualmente nadie hable. Comenzó todo en los años 70 con una serie de medios exposés. Los programas de noticias como “60 minutos” divulgaron sobre los criminales violentos que confiaron atrocidades viciosas después de que sirvieron solamente penas de prisión cortas o evitan la cárcel en conjunto debido a una cierta tecnicidad legal. El público se convirtió en penas de prisión más largas enfurecidas y exigidas y la eliminación de las tecnicidades que dejaron el castigo claramente culpable del escape de los criminales.

Los legisladores federales y del estado respondieron a la protesta de sus componentes por penas de prisión drástico de alargamiento, eliminando la discreción de jueces para dar frases clementes cuando estaban autorizados, y designando a los jueces que eran conocidos para ser muy duros en crimen. De hecho, el ser “duro en crimen” se convirtió en un requisito previo para que los legisladores y los gobernadores sean elegidos y para que los jueces sean designados.

La ventaja de estas acciones draconianas es que los niveles violentos y de la propiedad del crimen han disminuido algo, pues encarcelan y ahora sirva a criminales más violentos sentencias más largas. Una consecuencia involuntaria, sin embargo, es que estos mismos estándares penales duros se están aplicando a los que se condenen por crímenes políticos. El resultado es que han sentido bien los E.E.U.U. al “estado policial más grande” del mundo. Los números hablan para que ellos mismos- el porcentaje de los americanos encarcelados es mayor que el de cualquier otro país en el mundo. Esto incluye los países que el gobierno de los E.E.U.U. acusa de abusos de derechos humanos, tales como Cuba, China, Corea del Norte, Iraq (bajo regla de Saddam Hussein), y Rusia. Los E.E.U.U. cierran para arriba más de sus ciudadanos que cualquier país totalitario en la tierra.1

NADIE CONOCE TODAS LAS LEYES

El estado y los legisladores federales han aprobado tan muchas leyes que criminalizan diversos comportamientos que ningún abogado los conoce todos. Hoy, los abogados traídos adentro en las causas penales tienen que hacer a veces la pregunta: “Es la actividad que acusan a mi cliente de “contra la ley”?” “Al juez dan instrucciones” a los miembros del jurado en cuanto a las leyes específicas que un demandado se acusa de la fractura porque la persona media no tiene ninguna idea si la actividad alegada es legal o no.

Incluso los querellantes no conocen todas las leyes y no son tímidos sobre la admisión de él. Hace unos años, un piloto privado voló su aeroplano sobre La Habana, Cuba, pues Fidel Castro pronunciar un discurso. Su propósito era desconcertar a Castro. La respuesta del querellante federal de Miami a este incidente era que su oficina iba a investigar la ley a fondo para comprobar si este piloto había enganchado a una “actividad ilegal” volando su avión sobre Cuba.

¿Si los abogados defensores y los querellantes no conocen todas las leyes, y si una persona puede ser encarcelada sin allí ser una víctima, qué garantía hacen un promedio de ciudadanos tener que no caerán en una trampa esa los resultados en ellos que sirven a una parte significativa de su vida detrás de barras?

Utilizamos el crimen político del término ampliamente para definir generalmente acciones que el gobierno declara ilegal pero no dañamos directamente otras personas. Estos crímenes políticos pueden manifestar como resultado de la industria intensa que cabildea para monopolizar el mercado, o en el sentimiento público percibido según lo expresado por un grupo minoritario vocal, o por los eventos que sensationalized por los medios o los políticos.

El problema está ése en su celo para procesar agresivamente cualquier persona acusada de hacer cualquier cosa “ilegal,” el gobierno no ha podido distinguir entre los criminales violentos y los cuyas acciones no producen a ninguna víctima y de hecho pudieron ser legalizadas algún día.

Haga un buen hecho, vaya a encarcelar
Enseñan los niños que los castigarán si hacen algo “malo.” Como adultos, percibimos que encarcelan a la gente porque ella confía las transgresiones que merecen el castigo duro.

La realidad es que el congreso y las legislaturas estatales han aprobado tan muchas leyes que pocas personas realizan que un querellante podría declarar las actividades muy inocentes “ilegales” y sujetar a un ciudadano al encarcelamiento.

Por ejemplo, finja que alguien que usted cuidó para murió de $10.000 detrás SIDA e izquierdos de medicaciones inusitadas. Usted puede ser que conozca muy bien de otro a los pacientes SIDA que no pueden permitirse estas drogas y usted puede ser que esté inclinado para donar las medicaciones a estos individuos necesitados. La mayoría de la gente consideraría tal donación un ejemplo de hacer algo “buena.” Deplorable, la ley prohíbe medicaciones de la prescripción más a fondo de la dispensación, incluso si las drogas se dan lejos alguien que morirá porque no tienen el dinero para permitirlas. Así pues, en este caso, hacer algo “bueno” podía poner a una persona benévola detrás de barras.

Otros crímenes políticos se pueden considerar para tener motivos más siniestros, aunque un porcentaje grande de la población contratada a ellos en algún momento de sus vidas o no creen que la actividad sin víctimas autoriza el encarcelamiento. La cara de los presos políticos de la América más grande del choque es que nunca esperaron que sus actos dieran lugar a una pena de prisión muy larga, especialmente puesto que sus acciones nunca dañaron cualquier persona.

Jay Kimball, preso político
Cuando Jay Kimball descubrió las ventajas del deprenyl, él creó a una compañía que produjo una versión líquida de la droga (citrato del deprenyl) esa él demandó era superior a la versión del medicamento de venta con receta (clorhidrato del deprenyl). Jay en un punto vendía su deprenyl líquido sobre el contador, pero él capituló cuando el FDA lo ordenó parar el vender de su producto, que costó cerca de una mitad del precio de la variedad del medicamento de venta con receta. Jay continuó, sin embargo, exportando su deprenyl líquido a otros países.2,3

¿Usted puede ser que pida, qué es incorrecto con la exportación de medicinas a otros países? Resulta que esto es también “ilegal,” a menos que el FDA primero le apruebe que lo hace. Los americanos que quisieron el deprenyl presumiblemente superior de Jay comenzaron a pedir lo de otros países, y ése son cuando Jay consiguió en problema grande.

La compañía que hacía deprenyl de la prescripción no tuvo gusto de la competencia a precio bajo, así que corrió al FDA que exigía que paren a Jay Kimball. El FDA no se movió rápidamente bastante para adaptarse a la empresa farmacéutica, así que empleó una agencia detective privada para conducir a una independiente de la investigación penal del gobierno. Los detectives privados hicieron un trabajo magnífico de documentar a ese Jay enviaban de hecho deprenyl a otros países. Este caso a fondo documentado fue volcado al FDA, que utilizó la información suministrada por los investigadores privados para atacar las premisas de Jay Kimball y para procesarlo eventual en cuentas criminales numerosas. No había víctimas de las acciones de Jay Kimball, apenas violaciones de las leyes del FDA.

Qué sucedió después de que procesaran a Jay es tan sin precedente que pocos abogados creen la historia hasta que la lean. Apenas de ver la TV, la mayoría de los americanos son conscientes que los demandados están dados derecho a un abogado y que si no pueden permitirse uno, designarán y serán pagado a un abogado por el gobierno. De hecho, el gobierno es a menudo muy abundante en el abastecimiento de un abogado libre para los criminales violentos de la calle. Si usted asesina alguien, el gobierno pagará a veces a un abogado defensor criminal experto para no poder utilizar la discusión del “consejo incompetente” para volcar una frase de la muerte-pena.

Jay no mató a cualquier persona, sino que le negaron a un abogado para su ensayo. El problema de Jay era que él no era indigente, al igual que la mayoría de los criminales de la calle. Jay tenía un poco de dinero para alimentar su esposa e hijo de 13 años y para proporcionar la vivienda para ellos. El gobierno federal exigió que Jay liquide todos sus activos para pagar un abogado, o bien se representa ante el tribunal. Eso habría significado que su esposa e hijo tendrían que vivir en la calle.

Los querellantes federales le ofrecieron una frase relativamente clemente si él abogó por culpable, pero Jay indicó desafiantemente que él no había dañado cualquier persona y no creyó que él hizo cualquier cosa mal. El juez federal dijo a Jay que si él no abogó por culpable, él hizo frente a hasta tres años en la prisión si estuvo condenado. Jay abogó por para un abogado, pero puesto que él no era plano se rompió, el gobierno no pagaría uno. Jay tuvo que representarse así contra los querellantes federales, el FDA, y los detectives privados de la empresa farmacéutica.

Nunca practicando la ley, Jay hizo un trabajo abismal de defenderse y manejado conseguir al juez desdeñarlo absolutamente en el proceso. Después de que el jurado encontrara a Jay culpable, el juez lo condenó a 13 años que asombraban en la cárcel, citando la conducta de Jay en ensayo como razón para añadir los 10 años.

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