Venta estupenda del análisis de sangre de Life Extension

Revista de Life Extension

LE Magazine diciembre de 2003
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Acercamientos naturales en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca congestiva
Por el Dr. Sergey A. Dzugan

Decenas de millares de personas por todo el mundo incluyendo casi 5 millones de americanos sufren de la insuficiencia cardiaca congestiva (CHF), y el número de pacientes del CHF ha crecido marcado durante los últimos 40 años. El riesgo para desarrollar paro cardíaco es levemente mayor en hombres que en mujeres. Los afroamericanos son dos veces tan probables adquirir la enfermedad como caucásicos, y la mortalidad de la enfermedad es también dos veces tan grande en este grupo. El aproximadamente 20% de pacientes del CHF morirán en el plazo de un año de diagnosis, el 50% morirán en el plazo de cinco años, y la calidad de vida de los pacientes es a menudo pobre incluso cuando se maximiza la terapia.

El paro cardíaco es la causa principal de la hospitalización en gente sobre la edad de 65, y el riesgo para desarrollar la enfermedad aumenta con edad. Desde los años 70, el paro cardíaco ha estado en el aumento porque el número de gente envejecida 65 o más viejo ha crecido. Porque se espera que a esta población continúe creciendo, un aumento en morbosidad cardiovascular se predice.1 la mayoría de los expertos cree que la incidencia del CHF continuará creciendo mientras que las edades de la población y más personas sobreviven ataques del corazón.2.

Condiciones que llevan al CHF
El CHF es una condición muy seria en la cual el corazón no bombea bastante sangre para cubrir las necesidades del cuerpo. Esto puede llevar a la congestión dentro de los pulmones, como flujos de sangre al revés del corazón. Cuando esta congestión comienza, el paciente puede experimentar síntomas clínicos de la severidad diversa. El CHF es una condición polifacética que implica varios sistemas del órgano, incluyendo el corazón, los riñones, el sistema vascular, y el cerebro, así como diversos factores neurohumoral.

El CHF es el resultado de cambios patofisiológicos en las funciones del corazón causado por condiciones subyacentes tales como los efectos a largo plazo de la tensión arterial alta (hipertensión), del ataque del corazón anterior (infarto del miocardio), de la arritmia, de la enfermedad cardíaca coronaria, de los desordenes de la válvula de corazón, de la cardiomiopatía, o de la enfermedad pulmonar crónica. Estas condiciones producen el CHF afectando a la capacidad del corazón de contratar correctamente. Otras condiciones que pueden llevar al CHF incluyen enfermedad cardíaca congénita, la diabetes, la anemia, el apnea de sueño obstructor, el lupus, la artritis reumatoide, el hipertiroidismo, ciertas drogas de la quimioterapia, abuso de alcohol, y el abuso de drogas tales como anfetaminas y cocaína. Además, el riesgo de desarrollar el CHF es aumentado en forma de vida y factores dietéticos tales como fumar, obesidad, falta de ejercicio, alta sobrecarga de la toma de la sal, del angustia emocional, y flúida.

Con el CHF, el corazón tiene que trabajar más difícilmente para intentar compensar su capacidad de bombeo reducida. Cuanto más el corazón trabaja demasiado, más su la capacidad de bombeo se compromete y más probablemente el fracaso de bombeo serio ocurrirá. Esta carga de trabajo creciente puede llevar a los cambios físicos peligrosos tales como ampliación del corazón, hipertrofia de la pared del corazón, taquicardia (golpe de corazón rápido), y malfuncionamiento del riñón.

Diversos tipos de paro cardíaco
El corazón comprende dos sistemas de bombeo independientes, en el lado derecho y el lado izquierdo del corazón. Cada uno tiene dos cámaras, llamadas el atrio y el ventrículo. Los ventrículos son las bombas principales en el corazón. El sistema correcto recibe sangre de las venas en el cuerpo entero. Esta sangre ha circulado ya en el cuerpo y como consecuencia está careciendo en oxígeno y ricos en dióxido de carbono. El sistema izquierdo recibe la sangre de los pulmones. El ventrículo izquierdo es el más fuerte de las bombas del corazón.

Los dos tipos de paro cardíaco se distinguen por los cuales el lado del corazón (se fue o enderezan) es el más afectado. Cuando el lado izquierdo del corazón (ventrículo izquierdo) no puede bombear sangre adecuadamente del corazón al resto del cuerpo, los síntomas incluyen falta de aire, se cansan, y el toser (especialmente en una posición horizontal). Cuando el lado derecho (ventrículo derecho) no está trabajando correctamente, se empeora la sangre venosa de vuelta, que da lugar a la retención flúida y al paciente que experimenta la hinchazón en las piernas y los tobillos.

El CHF se categoriza más a fondo según qué fase del ciclo de bombeo del corazón es más afectada. Los dos tipos de CHF son sistólicos y diastólicos. En el CHF sistólico, el corazón no puede bombear cantidades adecuadas de sangre durante su contracción (sístole). Los síntomas típicos del CHF sistólico son congestión del pulmón e hinchazón de las extremidades más bajas. En el CHF diastólico, el corazón no puede relajarse entre las contracciones (diástole) y no permite bastante sangre para entrar en los ventrículos. Los síntomas son idénticos a los del CHF sistólico.

La asociación del corazón de Nueva York desarrolló el sistema de clasificación siguiente para calificar el CHF por la severidad de síntomas:

Clase I. Ninguna limitación de la actividad física. Ninguna falta de aire, cansancio, o palpitaciones de corazón con actividad física ordinaria.

Clase II. Limitación leve de la actividad física. La falta de aire, el cansancio, o las palpitaciones de corazón con actividad física ordinaria, pero los pacientes son cómodos en descanso.

Clase III. Limitación marcada de la actividad. La falta de aire, el cansancio, o las palpitaciones de corazón con actividad física menos que ordinaria, pero los pacientes son cómodos en descanso.

Clase IV. Severo para terminar la limitación de la actividad. La falta de aire, el cansancio, o las palpitaciones de corazón con cualquier esfuerzo físico y los síntomas aparecen incluso en descanso.

Opciones convencionales y complementarias del tratamiento
Las opciones actuales del tratamiento del CHF incluyen acercamientos convencionales y complementarios. Porque este artículo se centra en los agentes naturales para el tratamiento del CHF, consideraremos solamente brevemente el tratamiento convencional del CHF.

Tratamiento convencional
El CHF es una enfermedad particularmente difícil, pues ninguna droga puede aliviar completamente sus síntomas. El primer paso en el manejo del CHF es tratar las condiciones primarias que causan la enfermedad. Éstos incluyen típicamente uno o más del siguiente: enfermedad de la arteria coronaria, anormalidades valvulares, tensión arterial alta, arritmia, anemia, y disfunción de la tiroides. Tratar el paro cardíaco sí mismo ofrece tan pronto como sea posible la mejor ocasión por una vida más larga y de la mejor-calidad.

Varias clases de medicación se utilizan para tratar paro cardíaco: la diurética (que reducen el líquido), inhibidores de ACE (angiotensina-que convierte la enzima) (que vasos sanguíneos abiertos), betabloqueadores (que ritmo cardíaco lento), digoxin (que aumenta la capacidad del corazón de contratar), y vasodilatadores (agentes que abren los vasos sanguíneos). La diurética y los inhibidores de ACE tienen el mejor historial hasta la fecha para tratar a pacientes del CHF.

Dependiendo de la severidad del daño y de la disfunción, los procedimientos interventional pueden ser necesarios, incluyendo angioplastia del globo, el stenting coronario, cirugía de las bypass de la arteria coronaria, cirugía de la válvula de corazón, inserción de los marcapasos, y trasplante del corazón.

Tratamiento complementario
Los acercamientos complementarios a tratar el CHF incluyen modificaciones de la forma de vida y agentes alternativos del remedio o naturales. En primer lugar, el paciente debe ser agresivo sobre mantener un peso sano, óptimo para reducir la tensión innecesaria en el corazón. Los individuos con el CHF deben evitar la toma pesada del alcohol y restringir su toma de la sal. Con el empeoramiento de la función del corazón, puede ser necesario limitar la toma del sodio a 2 gramos por día y la ingestión del agua a 1.5-2 litros por día. Aconsejan los pacientes del CHF también aumentar su uso de aceites monounsaturated, tales como aceite de oliva virginal adicional,3 comidas arriba en ácidos grasos esenciales,4-8 y las frutas, las verduras,9-11 y fibra.12 pacientes pueden ser aconsejados aumentar su toma del ajo, de cebollas, y del apio, pues estas comidas se han mostrado a tensión arterial baja.

La suplementación con los alimentos esenciales es crítica para los pacientes que sufren del CHF. Las vitaminas y otros alimentos sirven como portadores de la bioenergía a millones de células musculares de músculo cardíaco. El acercamiento natural se centra en la mejora de la producción energética del miocardio. Los estudios clínicos numerosos han demostrado el valor de vitaminas y de otros alimentos en tratar condiciones tales como falta de aire, edema, y otros síntomas del CHF. Los estudios clínicos más completos han probado la coenzima Q10 (CoQ10) y la carnitina, ambas moléculas del portador de la bioenergía en el corazón.13,14

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